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Ortodoncia invisible en adolescentes: cuándo se recomienda y qué debes saber si tu hijo va a comenzar este tratamiento

Publicado el: 19 de Octubre de 2021

Seguro que alguna vez has escuchado hablar del tratamiento de ortodoncia invisible pues en los últimos años se ha puesto de moda entre los adultos para corregir problemas dentales, dada su discreción y comodidad.

Pero, ¿es apto este tipo de tratamiento en la infancia y adolescencia? De la mano de la doctora Patricia Bratos, quien es ortodoncista; analizamos en detalle en qué consiste esta técnica, a partir de qué edad se recomienda y qué debemos tener si nuestro hijo va a comenzar un tratamiento de ortodoncia invisible.

El sistema se basa en unos discretos alineadores transparentes que el paciente cambia periódicamente -según las indicaciones de su ortodoncista- de forma rápida y sencilla.

Los alineadores están confeccionados en un material termoplástico a la medida de la boca de cada persona, por lo que resultan prácticamente imperceptibles ante los ojos de los demás.

Entre las peculiaridades de este sistema de ortodoncia destacan las siguientes:

  • Se deben retirar antes de comer y volverlas a poner después tras lavarse los dientes.
  • Cuando se retiren, las férulas deben guardarse en una caja para preservarlas y evitar su pérdida, y limpiarlas correctamente antes de volverlas a poner.
  • Para garantizar el éxito del tratamiento, la ortodoncia debe llevarse un mínimo de 22 horas al día durante todo el tiempo que dure el tratamiento.

La duración de un tratamiento de ortodoncia invisible puede variar entre los 12 y los 24 meses dependiendo del tipo de maloclusión que haya que corregir, siendo el tiempo medio estimado de 18 meses.

Aunque la ortodoncia invisible ha ganado popularidad sobre todo entre adultos, cada vez son más los padres que se interesan por este tratamiento de ortodoncia invisible para corregir los problemas bucodentales de sus hijos, especialmente en el caso de los adolescentes.

Hasta hace poco, los niños y adolescentes con problemas bucodentales que requerían de ortodoncia debían usar brackets metálicos o de zafiro. Este tipo de tratamiento, aparte de resultar menos estético requiere de una serie de cuidados y precauciones, pues los alambres pueden romperse por un mal uso, además de causar llagas y molestias en la boca.

Por el contrario, los alineadores invisibles son un tipo de ortodoncia removible que se quita con facilidad para comer y que no causa roces ni heridas en la cavidad bucal. Eso sí, se trata de un tratamiento más caro que los brackets y que requiere de un absoluto compromiso por parte del paciente para obtener buenos resultados.

Quizá por ello, y aunque existe una versión infantil, la doctora Bratos afirma que la ortodoncia invisible no suele ponerse en niños menores de 12 años, optándose en estos casos por los tradicionales brackets.

Una de las cosas que más preocupa a los adolescentes es su imagen, pues en esta etapa de la vida suceden importantes cambios físicos que pueden llegar a abrumar y causar inseguridades.

 

Por ello, la ortodoncia invisible puede ser la alternativa perfecta para el adolescente que necesita corregir problemas bucodentales, pues es un tratamiento discreto y estético (de hecho, las férulas solo se aprecian en distancias cortas).

La técnica de ortodoncia invisible desarrollada para adolescentes, se diferencia de la utilizada por los adultos en unos pequeños botones que se incorporan en las férulas de las muelas que se van desgastando con el uso, de modo que es posible que tanto padres como ortodoncistas sepan si el adolescente ha llevado puestos los aparatos el número de horas indicadas.

Así pues, y tal como mencionábamos en el punto anterior, si tu hijo adolescente está valorando la posibilidad de utilizar ortodoncia invisible, debe saber que será necesario un absoluto compromiso por su parte.

Por tanto, el control parental resulta esencial para que se cumpla la planificación realizada por el ortodoncista, así como para mantener una buena higiene dental que evite que las férulas adquieran malos olores y empiecen a acumular sarro, algo que podría propiciar la aparición de caries.


Fuente: Bebés y más

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