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Sección Pacientes

¿Cómo afecta el estrés a mi salud bucodental?

Publicado el: 31 de Octubre de 2018


 


Vivimos en una sociedad en continuo movimiento. La rapidez y la instantaneidad han aterrizado en nuestras vidas y en ocasiones, no podemos tomarnos las cosas con toda la calma que nos gustaría.


El estrés no duda en visitarnos cada cierto tiempo y no es uno de los encuentros más gratos, ya que trae consigo una serie de consecuencias negativas para nuestra salud. Y es que, del mismo modo que el estrés provoca en muchas personas dolores de cabeza, cansancio o contracturas musculares, también hay muchas personas que sufren episodios de dolor de dientes por nervios, viendo alterada su salud bucal.


 


Dolor de dientes por nervios: Bruxismo


 


El bruxismo es un hábito que consiste en apretar o rechinar los dientes de forma totalmente involuntaria. Es una acción que realizan muchas personas que sufren cualquier tipo de nerviosismo o estrés y puede provocar dolores en los músculos de la masticación o el desgaste prematuro en los dientes.


En estos casos, es recomendable hacer uso de protectores dentales o férulas durante las horas de sueño para prevenir de este modo los daños que este trastorno puede ocasionar en los dientes.


 


Gingivitis por estrés


 


Una persona que sufre estrés no suele dedicar el tiempo suficiente a su higiene dental. La pérdida de eficiencia a la hora de cepillarse los dientes o de usar adecuadamente el hilo dental puede provocar la acumulación de residuos en las encías y como consecuencia, su inflamación y la aparición de enfermedades periodontales como la gingivitis.


Para poder evitar esta enfermedad bucal es importante realizar un correcto cepillado de los dientes después de cada comida y antes de ir a dormir. Además, es aconsejable renovar el cepillo cada tres meses ya que el cabezal se desgasta con facilidad y pierde eficacia.


 


Aparición de caries


Esta es una consecuencia ligada a la anteriormente citada. La incorrecta higiene dental puede propiciar la aparición de caries y esto puede provocar futuras molestias y dolores bucales. Aunque en un primer momento las molestias sólo aparecen con el contacto con alimentos muy fríos o muy calientes, con el paso del tiempo, estos dolores pueden ir a más y las caries pueden llegar a destruir los dientes afectados.


Los alimentos con alto contenido en azúcar y los ácidos erosionan el esmalte y también pueden desempeñar un papel muy destacado en la aparición de la caries, y por ello, es recomendable no consumirlos en exceso.


 


Aparición de aftas bucales por estrés


La hormona del estrés, el cortisol, debilita el sistema inmunológico y puede causar la aparición de aftas (o llagas). Son heridas blanquecinas que se forman en las encías o en la mucosa que pueden ser de diferentes tamaños. En la mayoría de los casos, las aftas aparecen en las superficies interiores de las mejillas y los labios, la lengua, la superficie superior de la boca y la base de las encías.


 


Trastornos de la articulación temporomandibular


 


Con el estrés tendemos a apretar más de lo normal la mandíbula y esto puede generar un trastorno de la articulación temporomandibular provocando problemas a la hora de abrir y cerrar la boca y causando dolor en la mandíbula y también en la sien.


Uno de los síntomas principales de este trastorno es el pequeño “chasquido” que aparece al abrir la boca. Para poder eliminar este dolor de dientes por nervios, es recomendable visitar a tu odontólogo de confianza. Él será el encargado de realizar el diagnóstico y de definir el tratamiento óptimo que deberás seguir para tu cuidar tu salud bucodental.


 


 


Fuente: Federación Odontológica de Buenos Aires


 

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