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Los mejores 6 hábitos para una higiene bucal

Publicado el: 02 de Febrero de 2018

 

higiene bucal

La higiene bucal se mantiene con hábitos tan sencillos que muchas veces parece mentira que acciones tan fáciles, tengan una repercusión enorme en la salud de cada quien.

Mantener la higiene bucal es una de las cosas más fáciles y saludables que se pueden hace. Por otro lado, hay una conexión directa entre enfermedades bucales y otras patologías, por lo que cuidar de la boca es uno de los mejores métodos preventivos de enfermedades.

No hay nada peor que el mal aliento o los daños en los dientes. Para evitar este tipo de situaciones incómodas, existen una serie de hábitos a los cuales nunca está de más aferrarse. Estos son:

  • Cepillado de los dientes

Se recomienda cepillar los dientes tres veces al día o después de cada comida. El arte está en convertirlo en una acción innata luego de comer en cualquier lugar, por lo que siempre se debe llevar un cepillo de dientes a todo lugar.

El movimiento del cepillado tiene que ser corto y suave, tratando de enfocarse en todos los sectores con la dedicación adecuada. Dientes posteriores, lengua, encías y todo aquello que albergue la boca debe ser limpiado de la mejor manera.

Cabe resaltar que gran parte de las bacterias suelen alojarse en la lengua, por lo que indican los especialistas que esta debe ser cepillada aparte y por más tiempo que el resto.

  • Renovación periódica del cepillo

Es un error muy común utilizar los cepillos de dientes durante muchos meses y hasta años. Lo recomendable es cambiar de cepillo cada tres meses y evitar que con el uso diario se pierda eficacia en la limpieza.

No se debe llegar a los extremos de un cepillo de dientes con las cerdas abiertas, ya que la limpieza se ve afectada notablemente. El efecto no es el mismo y muchas partes de la boca permanecen sucias.

Si bien un buen movimiento es esencial, este tiene que ser combinado con un cepillo en óptimas condiciones para lograr la mejor limpieza posible.

  • Uso de hilo dental

A pesar de que las cerdas del cepillo hacen un trabajo muy importante, algunas partículas de comida quedan incrustadas entre los dientes u otros lugares de difícil acceso donde el cepillo no alcanza lo suficiente. Por suerte, existe el hilo dental.

Se basa principalmente en prevenir las molestas caries interdentales donde el cepillo no puede acceder. Más allá de eso, se encarga de eliminar las capas de bacterias que se acumulan, mientras dejan sensación de frescura en los espacios.

Es una acción que en muy poco tiempo puede prevenir grandes enfermedades. No cuesta nada terminar de lavar los dientes y utilizar el hilo en cada espacio de la dentadura; este proceso solamente en las noches ya será de gran ayuda.

  • Enjuague bucal

Los enjuagues complementan a la perfección una buena cepillada. Todo tiene un por qué, y el de la sensación de frescura post enjuague de debe a las propiedades mata-bacterias que estos poseen.

Los colutorios se encargan de reducir el volumen de la placa y evitar así patologías en infecciones bucales. Es la clave para erradicar por completo las bacterias que se alojan en la boca y que una cepillada con uso de hilo dental no pueden eliminar.

Las sustancias liquidas no tienen barreras y es por esto que el alcance de los enjuagues es máximo. Asimismo, se debe tener en cuenta que luego del proceso de limpieza todo se debe escupir y no tragar, ya que los mismos componentes que matan bacterias pueden afectar el estómago.

  • Buena alimentación

Al igual que muchos alimentos, como el caso de las verduras y otros que contienen calcio, pueden influir positivamente en el cuidado de los dientes, otros alimentos son causantes de caries y demás.

Se recomiendan alimentos que propicien a la correcta masticación y evitar aquellos como los granos de azúcar que dañan las capas dentales y se alojan en partes de difícil acceso.

  • Visita periódica al odontólogo

Todos los consejos previos sumados a una visita al odontólogo periódicamente, dará la salud bucal que tanto se desea. El especialista podrá decir con exactitud los problemas presentados, junto con las maneras de combatirlos y evitarlos.

En todos los casos es mejor prevenir que lamentar (o curar, en este caso). Tan solo unos pocos minutos en el consultorio pueden evitar enfermedades de mucho más tiempo y dolor. 

 

Autor: Edith Gómez

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