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Sección Pacientes

Inteligencia emocional, determinante de la calidad de vida y salud

Publicado el: 27 de Agosto de 2016

 

inteligencia emocional

Las personas con inteligencia emocional se adaptan fácilmente a los cambios en el ambiente y se protegen cuando es necesario, lo que es importante si consideramos que los factores emocionales determinan, a largo plazo, nuestra calidad de vida y salud, explicó Benjamín Domínguez Trejo, profesor de la Facultad de Psicología UNAM.

 

 

Quienes poseen esa característica logran habilidades para modular la intensidad y duración de estados de ánimo como tristeza, comprensión, felicidad, indignación o enojo. Sean positivos o negativos, tienen un denominador común: que bien encauzados son útiles para facilitar la interacción humana y beneficiarnos de las relaciones con los demás, dijo el universitario.

 

 

 

Importancia del entorno

 

Si bien nacemos con capacidad para manejar las emociones, el desarrollarlas o no estará en función de nuestro entorno (familia, trabajo o escuela), pues los escenarios pueden favorecerlas o bloquearlas.

 

Desde hace tiempo, Domínguez Trejo trabaja con pacientes con problemas de dolor y cáncer, y “hemos notado la importancia de tener habilidades en ese aspecto. Por ejemplo, un individuo con un nivel elevado de dicha inteligencia tiene una vida más disfrutable, incluso llena de satisfacciones”.

 

Ha sido una labor de años, y en este lapso el universitario ha evaluado las habilidades emocionales. Al principio se dio a la tarea de aplicar cuestionarios para obtener un reporte de las personas, “después vimos que si bien esto es útil, no es suficiente para determinarlo con toda precisión”, puntualizó.

 

Debido a ello, empezó a elaborar y usar marcadores autonómicos e inmunológicos para medir el funcionamiento emocional, lo que ha contribuido a observar cambios en el sistema nervioso autónomo, que indican si alguien se adapta o no a las transformaciones en su ambiente social, laboral, familiar y escolar.

 

Por ejemplo, al medir las frecuencias cardiaca y respiratoria se obtienen datos interesantes, pues indican qué tan hábil es la persona para rotular sus emociones.

 

“En la actualidad usamos técnicas más avanzadas, como la termografía. Con una cámara medimos los cambios de temperatura que se producen en la cara de los pacientes. Ahora sabemos que la de la nariz indica el estado de ánimo con exactitud; si es alta, están tranquilos, y entre más fría, más estresados”, abundó.

 

Los marcadores inmunológicos son tomados de una gota de saliva y con ella se mide el nivel de las citosinas inflamatorias, en particular la número seis. Son los mensajeros del sistema y éste es el encargado de reconocer las agresiones que atacan a nuestro cuerpo, entre ellas las amenazas psicológicas como la soledad o perder el apoyo social.

 

“El sistema inmunológico de quienes poseen inteligencia emocional interviene para identificar el estrés psicológico (principalmente soledad y abandono). Cuando éste es elevado, sube la respuesta inflamatoria como modo de defensa”, remarcó Domínguez Trejo.

 

Finalmente, quienes tienen más capacidades en la modulación también califican más alto en empatía y, a la vez, pueden sentir el apoyo o el desprecio y ubicarse en una condición de mayor resiliencia o vulnerabilidad en relación con otros.

 

 

Fuente: Gaceta UNAM

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