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Xerostomía (síndrome de la boca seca)

Publicado el: 07 de Agosto de 2016

 

La xerostomía (síndrome de la boca seca) es un conjunto de síntomas originados por la disminución de producción de saliva. El síntoma más característico es una intensa sequedad de la mucosa bucal.

 

 

Las glándulas salivales, sobre todo la glándula de la mandíbula inferior (glándula submandibular), forman la saliva. La saliva desempeña funciones importantes: por su composición protege y limpia la cavidad bucal. Por ejemplo, contiene importantes enzimas que protegen la boca de los gérmenes patógenos (por ejemplo, las bacterias) y que transforman los azúcares (polisacáridos) de los alimentos en otros más sencillos, de modo que pueda seguir digiriéndose en el estómago. Además, las sustancias contenidas en la saliva desempeñan un papel importante en la transmisión de la sensación de sabor.

 

 

Cuando se produce una cantidad insuficiente de saliva, disminuye la protección enzimática en la cavidad bucal. Esto puede provocar, por ejemplo, problemas dentales, halitosis o inflamaciones. La composición y la cantidad de la saliva formada dependen del tipo de alimentos ingeridos. Sin embargo, incluso cuando no se ingieren alimentos se sigue produciendo algo de saliva. Una persona sana produce diariamente cerca de 1,5 litros de saliva, lo que equivale a un mililitro por minuto.

 

 

 

CAUSAS

 

La sequedad de la boca no es un síntoma raro. Cuanto más se envejece, más aparece este síntoma. Se estima que cerca de un 40% de las personas de más de 60 años lo padecen.

 

 

En la mayoría de los casos, la xerostomía (síndrome de la boca seca) suele durar poco tiempo y se puede solventar adoptando medidas simples, tales como beber suficiente líquido durante el día. Si este remedio no bastara o si aparecieran otros síntomas relacionados con la sequedad de la boca, por ejemplo, algún problema o dolor al masticar, tragar o hablar, se recomienda acudir a un médico especializado, que pudiera definir las causas de este síndrome.

 

 

Diagnóstico

 

Para diagnosticar el síndrome de la boca seca hay que responder antes a una serie de preguntas. El médico querrá conocer, por ejemplo, la cantidad de líquidos tomados al día y el tipo de alimentos ingeridos, ya que ciertos hábitos en la bebida y en la comida pueden causar este síndrome. Asimismo, es importante para el médico conocer las siguientes cuestiones:

 

-          Consumo de alcohol y café

-          Tabaco

-          Higiene bucal

 

Enfermedades primarias, por ejemplo, los problemas persistentes en la respiración por la nariz, los trastornos metabólicos, las enfermedades de la cavidad bucal o de las glándulas salivares.

-          Tratamientos con rayos X

-          Fármacos de tratamientos crónicos

 

Para realizar el diagnóstico del síndrome de la boca seca, el médico suele informarse también acerca de molestias adicionales declaradas por el paciente. Normalmente, con las respuestas a todas estas cuestiones el médico podrá diagnosticar la causa del síndrome de la boca seca.

 

 

Aunque habitualmente con la información recibida hasta ahora el médico puede efectuar el diagnóstico de síndrome de boca seca y hacer una aproximación a la causa que lo produce, si fuera necesario se podría recurrir a la medición del índice de salivación del paciente, para establecer cuánta saliva produce el paciente cada minuto. Se miden tanto el índice de salivación en reposo como la secreción de saliva por estimulación. Para impulsar la producción de saliva, el afectado suele tener que masticar, por ejemplo, goma de mascar sin azúcar. El médico también podrá proceder a medir la secreción individual de cada glándula.

 

 

Otro recurso importante para el diagnóstico es la exploración médica. Aquí el médico examina el correcto funcionamiento de las mucosas bucales y glándulas salivales, así como la eventual existencia de alguna anomalía en la cavidad bucal. Asimismo, analiza los ojos y la zona nasal y palpa los ganglios linfáticos.

 

 

Según la causa que intuya el médico, pueden hacer falta más exámenes médicos, tales como la definición de la composición de la saliva, su valor de pH, un frotis de la cavidad bucal para averiguar el agente patógeno, un reconocimiento radioscópico o una imagen de los conductos salivales con productos de contraste.

 

 

 

Tratamiento

 

El tratamiento del síndrome de la boca seca depende de la causa que lo haya originado, porque es un síntoma que acompaña otras enfermedades primarias. Por este motivo, resulta necesario tratar primero la enfermedad de base.

 

 

El tratamiento del síndrome de la boca seca consiste principalmente en beber suficientemente (por ejemplo, agua o infusiones de fruta o de hierbas), para así disminuir las molestias persistentes. Resulta igualmente primordial compensar la pérdida de líquidos (por ejemplo, en caso de diarrea o de vómitos), a través de la correspondiente ingesta de líquidos. Puede ser igualmente muy beneficioso enjuagarse la boca con agua o infusiones, o estimular la salivación mediante la ingesta frecuente de agua con unas gotas de zumo de limón sin azúcar. Cuando el síndrome de la boca seca es un efecto secundario de un fármaco, el médico puede optar por eliminarlo del tratamiento o sustituirlo.

 

 

La producción de saliva puede reactivarse a corto o largo plazo, por ejemplo, masticando goma de mascar sin azúcar que, con sabores diferentes, puede aumentar la salivación.

 

 

El síndrome agudo de la boca seca, que no llega a mejorarse con los remedios tradicionales, puede hacerlo mediante enjuagues, geles y sprays bucales. Estos contienen, por ejemplo, enzimas, así como otros contenidos que mantienen la cavidad bucal húmeda. Asimismo, las soluciones salivales artificiales pueden evitar tener una boca seca. Estas contienen, por ejemplo, carboximetilcelulosa o hidroximetilcelulosa y tienen una composición similar a la saliva natural.

 

 

 

 

 

Fuente: Onmeda

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