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¿Qué es la placa bacteriana?

Publicado el: 07 de Abril de 2016

 

placa bacteriana

Seguro que has oído hablar una y mil veces de la formación de la placa bacteriana y de todas las consecuencias negativas que ésta produce en nuestra boca y te has preguntado si son cierta o sólo exageraciones interesadas de los anunciantes.

 

 Puedes tener la total seguridad de que son totalmente ciertas, porque la placa bacteriana está en el origen de las caries y de las infecciones que se producen en nuestra boca, las cuáles pueden ocasionar daños importantes.

 

La placa dental bacteriana es el principal causante de las dos infecciones más importantes de nuestra boca: las caries dentales y la enfermedad periodontal.

 

El grado de desarrollo de la placa dental bacteriana es muy importante en los primeros días reduciéndose posteriormente, cuando ésta ya está debidamente formada, momento a partir del cual la higiene bucal con el cepillado ya tiene poco que hacer para ayudarnos y necesitamos acudir al dentista para una limpieza profesional con ultrasonidos.

 

¿Qué es la placa bacteriana? Es una película incolora, pegajosa compuesta por bacterias y azúcares que se forma y adhiere constantemente sobre nuestros dientes. Es la principal causa de las caries y de enfermedad de las encías y pueden endurecerse y convertirse en sarro si no se retira diariamente.

La formación de la placa bacteriana es el resultado de una serie de complejos procesos que involucran varios componentes bacterianos y de la propia cavidad bucal del paciente. Como su formación no se puede prevenir, debemos retirar la placa bacteriana cada día mediante el cepillado de los dientes y utilización del hilo dental o cepillos interproximales. Cuando esta se calcifica será necesaria su remoción por el dentista mediante destartaje con ultrasonidos o cavitron.

 

La placa bacteriana se produce a partir de los restos de alimentos que no han sido debidamente limpiados. En general estos restos se suelen acumular en los espacios que quedan entre los dientes, y a partir de ellos las bacterias se empiezan a multiplicar de manera exponencial.

 

La placa dental bacteriana empieza siendo una película adquirida hasta que es colonizada por microorganismos específicos.

 

Los dientes no se encuentran en contacto directo con la cavidad bucal, por lo que inmediatamente después de cepillar un diente, comienzan a depositarse sobre su superficie proteínas de origen salival y del fluido crevicular. De esta manera se forma una película acelular con un alto contenido de grupos carboxilos y sulfatos que incrementan la carga negativa neta del esmalte.

 

En el proceso de formación de la película, son incorporadas a su superficie una serie de componentes salivales que pueden influenciar la colonización bacteriana sobre la película. En este punto es cuando la película empieza a ser colonizada por microorganismos residentes de forma irremediable en la cavidad bucal. Sin esta adherencia de las bacterias la película no sería malévola por sí sola. Dividimos este proceso de colonización en cuatro fases:

 


– Deposición: fase reversible en la que se produce un acercamiento inicial de las bacterias a la superficie de la película.
– Adhesión: se trata de una fase irreversible en la que participan componentes tanto de la bacteria como del huésped, los cuales juegan un papel muy importante en la unión de los microorganismos a la película salival. La presencia de estos componentes determina que se produzcan uniones químicas o físicas entre los constituyentes bacterianos y los del huésped, determinándose así una estrecha unión.
– Repetición de las fases anteriores: en esta fase la adherencia se realiza sobre una primera capa bacteriana ya establecida en la película a través de mecanismos de coagregación.
– Crecimiento y reproducción: de los microorganismos adheridos a la película permite conformar una capa confluente y madura referida como la placa dental.
En una última fase de su evolución, la placa dental se convierte en sarro, una película más endurecida y más pegajosa que la superficie del diente, que favorece todavía más la creación de nueva placa dental, en especial en la zona dónde los dientes están en contacto con las encías.

 

Como el proceso de creación de la placa dental es casi imposible de combatir por la naturaleza bacteriana de la cavidad oral, la forma más eficiente de luchar contra la causante de las infecciones bucodentales no es otra que eliminar la placa dental cada día.

 

¿Cómo sé si tengo placa? 
Todos tenemos placa porque las bacterias se forman constantemente en nuestra boca. Para crecer y desarrollarse, las bacterias utilizan residuos provenientes de nuestra dieta y saliva. La placa provoca caries cuando al producirse los ácidos, éstos atacan a los dientes después de comer. Los ataques ácidos repetidos destruyen el esmalte dental y originan caries. Además, si la placa no se elimina correctamente irrita las encías alrededor de los dientes y da origen a una gingivitis (encías sangrantes, inflamadas y enrojecidas), a enfermedades periodontales (enfermedad en los tejidos de soporte del diente) e incluso a pérdida de piezas dentales.

¿Cómo prevenir la formación de placa?

El único método eficaz para luchar contra la placa bacteriana es la prevención y ésta se fundamenta en una higiene bucal rigurosa y profunda. Una higiene bucal que debe de comprender los siguientes aspectos:

  1. Cepillado adecuado después de cada comida ingerida, sin excepción. Se debe de utilizar un cepillo rígido, con cerdas suaves y redondeadas, y el cepillo debe de cambiarse cada 2-3 meses.
  2. Hilo dental: Se debe de utilizar el hilo dental al menos una vez al día para poder eliminar los restos de comida acumulados entre las piezas dentales. En ocasiones el espacio que hay entre los dientes es demasiado grande, por lo que se necesita la ayuda de un cepillo interproximal, que es un cepillo más pequeño que el habitual del cepillado y que consigue eliminar los restos de comida de estos espacios.
  3. Enjuagues bucales: Aunque no son estrictamente recomendados, sí que ayudan a que la higiene bucal sea más completa, por lo que pueden ser un complemento ideal para luchar contra la formación de la placa bacteriana.
  4. Limite el consumo de almidones y azúcares, especialmente alimentos pegajosos.
  5. Programe un calendario de visitas regulares al odontólogo para las limpiezas profesionales y los exámenes odontológicos.

 

 

 

 

Fuente: Viarden

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