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Sección Pacientes

Dientes ectópicos prenatales

Publicado el: 04 de Noviembre de 2015

 

Nuestro cuerpo es una máquina de precisión en la que todos los elementos encajan perfectamente y cumplen complejas funciones. Sin embargo, no es infalible, y en ocasiones aparecen fallos de diseño durante la fase embrionaria. Hacia la décima semana de embarazo comienzan a formarse los dientes de leche del bebé, que no saldrán hasta unos 6-7 meses después del parto. Más tarde, en la semana vigésima se empieza a formar la dentadura definitiva, que permanecerá en la encía hasta que el niño reciba la visita del Ratoncito Pérez, entre los 6 y los 8 años, e incluso más.

 

En ocasiones un diente se puede formar fuera de su lugar habitual (los maxilares) y desarrollarse, sin embargo, con total naturalidad en otro lugar de la cavidad bucal e incluso en la región infraorbitaria. Esto se conoce como diente ectópico y suele solucionarse o bien tratando de re-colocarlo en su sitio (en ocasiones lo hace de forma natural) o, cuando no es posible, extrayendo el diente. Los dientes que con más frecuencia aparecen en mala posición son los primeros molares y los caninos superiores, y, en ocasiones los caninos inferiores, los premolares inferiores y los incisivos laterales superiores.

 

Si hacemos a nuestro hijo las revisiones de la boca recomendadas, es decir desde los seis meses, el profesional podrá detectar pronto esta anomalía para ponerle solución, ya que dependiendo del lugar en el que se encuentre el diente rebelde, podría causar problemas de maloclusión o daño en otros dientes. Una radiografía bucal puede mostrar las piezas que aún no han erupcionado e .incluso si alguna se ha formado directamente dentro del hueso.

 

Hay casos más extraños en los que se pueden encontrar dientes en lugares tan inusuales como los ovarios. Esto se conoce como quiste dermoide, una afección benigna provocada por un desarrollo anormal de las células germinales. Y, no deja de ser un diente ectópico. Como yo se lo explicaría a mis hijos: cuando se está formando el bebé, un grupo de células se equivocan de función y en lugar de convertirse en lo que deberían, capas de piel, por ejemplo, crean un diente (pelo, una glándula sebácea…) donde no corresponde. Este diente queda encapsulado en un quiste que en ocasiones pasa desapercibido toda la vida. Si está en una zona superficial o causa molestias, el médico será quien recomiende o no su extirpación.

 

Hacer las visitas aconsejadas al odontopediatra es la mejor forma de detectar cualquier problema en la boca de nuestros hijos. Tanto los congénitos, de los que hemos hablado, como los que puedan ir apareciendo según vaya creciendo nuestro niño.

 

 

 

Fuente: El rincón de las pequeñas sonrisas

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