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Sección Pacientes

La salud bucodental en las personas mayores

Publicado el: 17 de Junio de 2015

 

La salud bucodental es una cues­tión que cada día cobra una mayor importancia en España. Las numerosas campañas sanitarias sobre este tema que se vienen desarrollan­do desde hace años, fomentadas tanto por las autoridades sanitarias, los co­legios profesionales y las empresas del sector, han ido calando en una so­ciedad que cada vez se preocupa más por mantener una boca sana.

 

Sin embargo, quizás porque esas campañas se han enfocado mayori­tariamente a los sectores de la pobla­ción más jóvenes, entre las personas mayores parecía haber menos infor­mación y una menor concienciación sobre la importancia de la salud bu­codental.

 

 Un buen reflejo de esta situación de desinformación es el que muchas personas mayores asumieran que los problemas dentales eran parte del pro­ceso natural de envejecimiento, y por tanto problemas sin solución. Nada más lejos de la realidad. Al hablar de salud oral en los mayores es necesario erradicar esta idea e informar de que la mayoría de estos problemas no son una consecuencia inevitable del paso de los años, sino que son enfermeda­des que pueden, y deben, ser tratadas.

 

Los grandes avances de la odontolo­gía en los últimos años han hecho que actualmente las soluciones para los problemas de salud bucodental sean muy numerosas y variadas. Pero qui­zás precisamente por esa diversidad de tratamientos disponibles, y por la complejidad de algunos de ellos, mu­chos de los mayores que se plantean someterse a un tratamiento bucoden­tal se encuentran un poco “perdidos” y tienen muchas dudas que los pro­fesionales debemos aclarar. Es muy frecuente que no sepan qué criterios seguir a la hora de elegir entre un tra­tamiento u otro, se preguntan por qué existe tanta diferencia entre el precio de un implante entre distintas clíni­cas, si hay una edad máxima para optar a un tratamiento con implan­tes, o qué hábitos deben adoptar para mantener una boca sana, evitando así otras enfermedades que puedan sur­gir a medio y largo plazo, derivadas de una mala higiene oral.

 

 ¿Por dónde empezar? Lo primero es prevenir

 

Una de las claves para resolver pro­blemas dentales es detectarlos cuan­ do son incipientes, de ahí la impor­tancia de acudir periódicamente al dentista (lo aconsejable es visitarlo cada seis meses). Entre las medidas de prevención fundamentales para aumentar la resistencia y buen esta­do de los dientes destaca la higiene bucodental. Su descuido puede re­sultar en enfermedades y, a la larga, incluso causar la pérdida de una o varias piezas dentales. Por eso es importante que el cepillado se con­vierta en una rutina: la regularidad es fundamental para evitar que la placa bacteriana tenga efectos noci­vos y permanentes.

 

Otra cuestión preventiva a tener en cuenta es no fumar, ya que el tabaco es muy dañino para las encías,  los dientes, la lengua y, en general, para la boca. Igualmente, es necesario se­guir hábitos alimenticios saludables. Tomar dietas equilibradas de hidra­tos de carbono, proteínas, frutas y verduras y evitar comer dulces con azúcar, en especial entre horas, para evitar la formación de placa bacte­riana. Las personas deben además estar atentas a ciertos síntomas comunes como el enrojecimiento o sangra­do de las encías, la sensación de frío-calor al masticar, o la rotura de alguna pieza dental, para poder tratar los problemas bucodentales en cuanto se presentan. Si estos síntomas no son tratados a tiempo pueden derivar en enfermedades como la periodontitis, que suele evolucionar de forma rápida y en muchas ocasiones conlleva la pér­dida dentaria.

Asimismo, es importante pres­tar atención al bruxismo durante el sueño, que consiste en apretar fuertemente los dientes, desgastán­dolos, ya que puede ser un síntoma de apnea del sueño. Habitualmente, las personas afectadas no son cons­cientes de este trastorno, siendo los familiares quienes advierten los ron­quidos o las interrupciones de la res­piración durante la noche.

 

¿Qué es un implante?

 

Cuando la detección temprana no ha sido posible y se produce la pérdida de una o varias piezas dentales, es importante saber que existen solu­ciones disponibles. Hasta hace rela­tivamente pocos años, las conocidas dentaduras postizas eran el “reme­dio” más empleado. Sin embargo, hoy en día las dentaduras removi­bles están pasando a un segundo plano y dando el protagonismo a los implantes dentales, que han su­puesto una verdadera revolución en el mundo de la odontología y se han convertido en uno de los tratamien­tos más demandados por las perso­nas que pierden piezas dentales.

 

Los implantes dentales son unas raíces artificiales que se insertan en el hueso mandibular o maxilar, estableciendo una base firme sobre la que se pueden efectuar tanto restauraciones de dientes individuales, como prótesis parciales o totales. El objetivo de los implan­tes dentales es funcionar exactamente igual que nuestros dientes naturales, puesto que permiten no solo masticar con total comodidad, sonreír y hablar con la misma seguridad que con nues­tros propios dientes, sino que también restauran la estética de nuestra boca.

 

Problemas dentales más comunes:

 

Sensación de frío y/o calor al masticar alimentos

 

Suele producirse cuando alguna pieza dental tiene alguna caries.

 

Enrojecimiento de las encías

 

Puede ser la causa de un principio de gingivitis.

 

Sangrado de las encías

 

Viene como una evolución del enrojecimiento.

 

Mal aliento o halitosis

 

Si el problema persiste puede ser un síntoma de enfermedad gingival.

 

Mala posición de los dientes

 

Redunda en una incorrecta masticación, dificultad a la hora de limpiarse los dientes, etc., lo que perjudica la salud bucal y favorece el aumento de las caries, enfermedades de las encías y en ocasiones puede producir trastornos en el habla y en el desarrollo de los maxilares, además de que deteriora la estética de las personas. Es el caso de apiñamiento dental, prognatismo (dientes inferiores adelantados a los superiores), etc. Se corrige en general con ortodoncia.

 

Dolor

 

Puede ser causado por algún problema en alguna pieza dental (caries), por problemas de encías, etc.

 

Piezas dentales que se mueven

 

Suele ser la consecuencia de un problema en la encía.

 

Rotura de parte de alguna pieza dental

 

Por ejemplo como consecuencia de haber masticado algún alimento duro. Es el caso de las cáscaras de los frutos secos.

 

Pérdida de alguna pieza dental como consecuencia de un golpe

 

En este caso, se aconseja poner la pieza debajo de la lengua y acudir rápidamente al dentista. Seguir esta recomendación puede salvarle la pieza.

 

Piezas que presentan tonalidades grises

 

Se pueden tratar mediante técnicas de blanqueamiento dental.

 

Desgaste de las piezas dentales

 

Suele ser muy habitual en personas con estrés que aprietan mucho unos dientes contra otros (a estas personas se les llama “bruxistas”). Estos procesos no pueden controlarse durante la noche y para evitar la destrucción de las piezas dentales existen unos dispositivos llamados “férulas de descarga”, consistentes en unos plásticos especiales que su dentista adaptará a los dientes de su boca y que permiten eliminar tensiones, en especial durante la noche, eliminando el proceso de desgaste y otros problemas derivados, como los dolores de cabeza.

 

Caries

 

Lesión del diente como consecuencia de la acumulación de bacterias (placa dental). Se corrige reparándola. Es lo que se llama obturación.

 

Gingivitis

 

Enrojecimiento de las encías causado por las bacterias de la boca y de restos alimenticios. Suele producirse cuando la limpieza no es adecuada. Las encías aparecen rojas y a veces inflamadas. Esta enfermedad puede evolucionar, producir sangrado y hacerse crónica, creándose bolsas, movilidad dentaria y pérdida de hueso.

 

Periodontitis

 

Es la situación a la que llega la gingivitis si no se trata. El periodonto es el tejido que sujeta los dientes y, de no realizarse el tratamiento adecuado, esta enfermedad suele evolucionar de forma rápida y conlleva la pérdida de piezas dentales.

 

Además, es importante tener en cuenta que, aparte de la pérdida de su funcionalidad, la falta de uno o varios dientes también causa un en­vejecimiento prematuro del rostro y la pérdida de hueso de la mandíbula, lo que puede hacer aún más difícil y complejo el tratamiento posterior. De hecho, cuando un paciente deci­de colocarse un implante dental, si ha pasado un período largo de tiem­po desde que perdió la pieza, puede suceder que el hueso maxilar no ten­ga entonces suficiente volumen para retener el implante (maxilar atrófi­co).

En estos casos, lo adecuado es regenerar el hueso antes de poner el implante, empleando técnicas de re­generación de tejidos como el plas­ma rico en factores de crecimiento, para aumentar la cantidad de hueso en la mandíbula y poder colocar una prótesis o un implante de forma ade­cuada y duradera.

Necesito un implante. ¿Qué hay que saber?

La mayoría de los pacientes no cuenta con conocimientos específi­cos sobre implantes y se preguntan qué es lo que hay que tener en cuen­ta. Mi respuesta siempre es la mis­ma: la calidad debe ser, ante todo, el primer criterio. Resulta llamativo que a la hora de adquirir produc­tos habituales de consumo como pueden ser una televisión, un telé­fono o un coche, muchas personas investigan, preguntan y contrastan opiniones e información, pero no si­guen ese mismo proceso cuando se trata de una decisión tan importante.

 

 

 

 

Beneficios de la colocación de un implante dental

 

 

1. Disminuir las sobrecargas de las piezas dentales restantes

 

 

Al ir perdiendo dientes, las restantes piezas dentales tienen que soportar todas las fuerzas de la masticación, lo que hace que sufran una importante sobrecarga y acorten su vida útil.

 

 

2. Frenar la reabsorción ósea (pérdida de hueso)

 

 

Cuando perdemos una o varias piezas dentales se inicia un proceso de reabsorción o pérdida ósea que, en muchos casos, se ve acelerado por la presión de las prótesis removibles (de quita y pon).

 

 

Al implantar las raíces artificiales se frena también la reabsorción ósea, cuyas consecuencias funcionales y estéticas pueden llegar a ser muy graves.

 

 

 

3. Mejorar la función dental

 

 

Con los implantes podemos sustituir las dentaduras removibles(de quita y pon) por dientes fijos, mejorando la función dental, permitiéndonos masticar de igual modo que con un diente natural.

 

 

4. Mejorar la estética

 

 

Las prótesis dentales fijadas sobre los implantes tienen la misma forma, color y tamaño que los dientes propios. No se ven como piezas artificiales, y los pacientes con implantes pueden reír y hablar con toda normalidad.

 

 

INFORME

 

 

como colocarse un implan­te dental, que en definitiva permanecerá en su boca durante muchos años. Esta­mos hablando de una cues­tión de salud y por ello la calidad es primordial.

 

 

En cuanto al material, re­comiendo siempre a los pa­cientes exigir un implante de titanio, biomaterial por excelencia, compatible con los tejidos humanos, y que por lo tanto no genera re­chazo. En la historia de la odontología se han utiliza­do muchos materiales pero, a día de hoy, los estudios demuestran que el titanio puro provisto de un adecua­do tratamiento superficial es el biomaterial que ofrece más garantías y tiene gran resistencia mecánica a largo plazo. Además, el titanio se integra con el tejido óseo, produciendo lo que po­dríamos denominar una soldadura biológica con el hueso vivo.

 

 

La elección del centro donde llevar a cabo el tratamiento implantológi­co es casi tan importante como la elección del implante. Hay que tra­tar de buscar un centro que emplee sistemas de implantes de calidad y máxima precisión y que ofrezca un mayor rango de soluciones ajustadas a cada caso, para poder enfrentarse a los tratamientos con la máxima con­fianza y predictibilidad. Asimismo, debe contar con personal cualificado y con experiencia. Eso sí, hay que recordar que no basta con que el im­plante sea de calidad y su colocación haya sido correcta. El éxito del tra­tamiento también depende del ­ com­promiso del paciente con una correc­ta higiene bucal y con las revisiones periódicas.

 

 

Fases del tratamiento con implantes

 

 

Examen, diagnóstico y planifica­ción. Una de las claves para que un tratamiento implantológico sea exi­toso es que se realice un diagnóstico minucioso y exacto, así como una buena planificación de la interven­ción quirúrgica. Para ello hay que hacer una correcta exploración de la boca, incluyendo diversas pruebas de imagen (radiografías, TAC, escá­ner) para disponer de una informa­ción exacta de la boca del paciente.

 

 

Para planificar adecuadamente la intervención quirúrgica, funcionan muy bien los programas informáti­cos de simulación, que permiten ha­cer una simulación digital de la intervención quirúr­gica previa a la interven­ción real.

 

 

Primera fase quirúrgica. En una primera interven­ción se colocarán los im­plantes dentro del hueso (maxilar o mandíbula). Una vez colocados, los implantes quedarán “ente­rrados” en el hueso espe­rando el tiempo necesario para que se produzca la oseointegración (aproxi­madamente 3 meses para la mandíbula o maxilar inferior y 4-5 meses para el maxilar superior) y cu­biertos por la encía. En casos de reabsorción o pérdida extrema de hue­so (más frecuentes entre las personas mayores), esta primera fase quirúrgica puede dividirse en dos subfases, siendo la primera para la colocación de injertos de hueso o implantes expansores que permiten regenerar parte del hueso perdido, y la segunda para la colocación de los implantes que constituirán la base de la futura rehabilitación protésica.

 

 

Segunda fase quirúrgica. En un pe­riodo aproximado de 3 a 4 meses (que variará en función de la loca­lización del implante y el tipo de hueso sobre el que asienta) puede comenzar la segunda fase quirúrgi­ca. Esta intervención es mínima y consiste en hacer un pequeño ojal en la encía para conectar los implantes que se encuentran dentro del hueso con la cavidad oral. Para realizar esta conexión se atornilla al implan­te un aditamento de titanio que se denomina pilar de cicatrización o transepitelial, que es un paso inter­medio para poder colocar la prótesis definitiva o corona.

 

 

Colocación de la prótesis. Transcu­rridos aproximadamente 15-20 días desde la colocación de los pilares de cicatrización podremos colocar la prótesis provisional sobre los im­plantes. El procedimiento es sencillo y consiste básicamente en sustituir el pilar de cicatrización por la corona o prótesis.

 

 

Controles periódicos y mantenimien­to. Una vez terminado el tratamiento es fundamental que el paciente haga una revisión periódica del estado de sus implantes y que siga una serie de pautas que repercutirán directa­mente en lo duradero del resultado del tratamiento, como por ejemplo un correcto cepillado diario de los dientes, la utilización del hilo o seda dental y de cepillos interproximales, o no fumar.

 

 

En este sentido, es preci­so señalar que el tabaco es una causa común e importante de fracaso de un tratamiento con implantes dentales, ya que perjudica gravemente la sa­lud de los dientes.

 

 

Recuperaciones más rápidas y con menos dolor

 

 

Los tratamientos odontológicos ac­tuales han evolucionado muchísimo, siendo cada vez menos invasivos y traumáticos, por lo que hay que desterrar definitivamente el miedo a acudir al dentista. Además, el proce­so de recuperación tras un tratamien­to puede acelerarse, minimizando también el dolor postoperatorio, con técnicas como el plasma rico en fac­tores de crecimiento, una tecnología desarrollada y patentada por BTI Biotechnology Institute.

 

 

Esta tecnología consiste en extraer una pequeña cantidad de sangre del paciente y, a partir de ella, aislar del plasma sanguíneo las proteínas res­ponsables de la cicatrización de las heridas y de la regeneración de los tejidos. Una vez aplicadas en la zona a tratar, estas proteínas permiten acelerar el proceso natural de cicatri­zación y regeneración de los tejidos (hueso y encía), reduciendo tanto el dolor como el riesgo de infección, de inflamación y de complicaciones postquirúrgicas, y disminuyendo sensiblemente el tiempo de recupe­ración.

 

 

Las claves: información y calidad

 

 

En resumen, a la hora de enfrentarse a cualquier tratamiento de salud bu­codental, es fundamental hacerlo en una clínica que ofrezca todas las ga­rantías, en la que se realice un diag­nóstico correcto y personalizado y se informe al paciente con un lenguaje cercano y comprensible cuál es su problema y qué posibles soluciones se le ofrecen.

 

 

Sabemos que para muchas personas que no están familiarizadas con este tipo de cuestiones, a veces es difícil saber por dónde empezar a buscar. Por eso en BTI contamos con una sección en nuestra web dirigida a ayudar a los pacientes a familiari­zarse con los diversos tratamientos posibles, con el lenguaje utilizado, con consejos de prevención, etc., y también ponemos a su disposición un listado de centros acreditados que cuentan con profesionales formados con los máximos estándares de cali­dad y excelencia.

 

 

 

 

Fuente: BTI Human Technology / Dr. Eduardo Anitua

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