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Sección Pacientes

Jóvenes perciben con terror la obesidad y el sobrepeso

Publicado el: 27 de Agosto de 2014

 

Trastornos en la conducta alimentaria como la anorexia, la bulimia y la obsesión por la musculatura entre los jóvenes están estrechamente relacionados con el "terror" con el que perciben la obesidad y el sobrepeso, a partir de los mensajes recibidos desde distintas fuentes, incluida la oficial.


De acuerdo con el doctor Alberto Rivera Márquez, coordinador de la Maestría en Medicina Social de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), se trata de un problema "poco visible" desde la agenda de la salud que afecta a los diferentes sectores de la población y que tiene una clara manifestación entre los jóvenes.

El doctor Rivera Márquez, quien trabaja junto con personal del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM) en el proyecto Prevención de trastornos de la conducta alimentaria, en particular la línea de aceptación corporal, señaló en entrevista que si bien es cierto que hay un problema muy importante de obesidad y de sobrepeso en el país, con un 70 por ciento de la población que la padece, también lo es que desde la óptica gubernamental se ha pretendido atacar el problema responsabilizando al individuo de su enfermedad.

"Los mensajes y campañas diseñados desde los ámbitos oficiales, e incluso las mismas formas de enseñar acerca de alimentación, nutrición, salud y las carreras asociadas, tienen un componente de responsabilidad individual", dijo el investigador universitario para quien la estrategia es equivocada porque se ha pretendido enfrentar el problema generando miedo, terror a la obesidad entre la población.

Aunque se dice que son acciones en salud pública, muchas de estas únicamente están basadas en intervenciones que buscan que los individuos sean responsables de su propia enfermedad o que sean ellos los únicos que hagan las cosas para prevenirla y atenderla.

Bajo la idea de que el costo para atender la obesidad es muy alto, el Estado "parece desentenderse de su papel como responsable de las condiciones de salud de la población", porque por un lado tenemos un Estado que promueve hábitos saludables, aunque éstos tienen que ver con crear temor terror al sobrepeso, y al mismo tiempo tenemos un Estado que es transgresor del derecho a la alimentación, por el hecho de que no realiza acciones efectivas para enfrentar el problema desde una lógica de la salud pública y colectiva.

Simultáneamente existe también un amplio mercado que expone a la gente a productos que generan más obesidad y buscan evitarla a través de la venta de productos milagro o de alimentos bajos en calorías; entonces hay un bombardeo de mensajes contradictorios y "esto genera una gran angustia en la población y si además a la gente se le dice que es responsable de su obesidad y que si se es obeso no se es exitoso, ni aceptado" esta angustia se acentúa. Este contexto explica el que haya en los sujetos una preocupación muy importante por su figura.

A partir de estas consideraciones un grupo de colegas de la UAM y del INPRFM se propuso abordar y atender el tema de los trastornos alimentarios y las conductas alimentarias de riesgo asociados a la obesidad y al sobrepeso.

El investigador reconoció que recientemente se ha volteado la mirada a estos temas y de ello dan cuenta las encuestas nacionales de salud y nutrición 2006 y 2012, donde ya se reportan prevalencias de las conductas alimentarias de riesgo, particularmente en jóvenes.

La obsesión por la musculatura, la anorexia, la bulimia, en general el temor al sobrepeso, comienzan a ser importantes en amplios sectores de la población. Si bien es un problema importante en los adultos jóvenes, creemos necesario ver qué sucede en las poblaciones universitarias.

En la UAM, "con una mirada desde la salud pública y hacia la casa misma" desarrollamos un proyecto que tiene elementos de intervención en salud pública para prevenir los trastornos de la conducta alimentaria; "no es que aquí atendamos los trastornos, pero sí buscamos prevenirlos desde un enfoque de la salud colectiva", en el que sean los propios estudiantes, quienes entrenados durante su formación como licenciados en nutrición, también tengan los elementos para enfrentar el problema.

El propósito de este proyecto es generar y capacitar equipos de estudiantes de nutrición de nivel licenciatura y de posgrado, principalmente de la maestría en Medicina Social y del doctorado en Salud Colectiva, así como estudiantes de otros posgrados, para que en conjunto hagamos esas acciones de prevención, en el sentido de "manifestarnos en favor de una aceptación corporal saludable, que busquemos en todo momento que la gente no tenga una obsesión por ideales estéticos de belleza, delgadez, nutrición, belleza, simplemente porque son imposibles de alcanzar".

El doctor Rivera Márquez explicó que en una primera parte de este proyecto cuentan ya con dos diagnósticos obtenidos a partir de la aplicación de alrededor de seis mil 500 y 850 encuestas respectivamente, realizadas a alumnos de las unidades Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco.

Entre los resultados más relevantes, se encontró en el primer diagnóstico que entre seis y siete por ciento tiene conductas alimentarias de riesgo y uno de cada tres o cuatro tiene terror por la obesidad y el sobrepeso.

En el segundo diagnóstico se destaca que alrededor de 70 por ciento de las mujeres tiene insatisfacción con su figura, mientras que entre los hombres 30 por ciento quiere una figura más delgada y otro 30 por ciento prefiere una figura más gruesa.

Para el doctor Rivera Márquez "estos son los componentes primarios de trastornos que podrían generar un problema mayor", por lo que es necesario tener mayor atención hacia estos problemas que pueden implicar una calidad de vida deteriorada o ¿por qué no? una muerte prematura.

Como parte del proyecto los estudiantes de nutrición sensibles participan en talleres que les permiten desarrollar un lenguaje distinto hacia el cuerpo que no estigmatiza la obesidad, y se busca tener más elementos que propicien la aceptación y la diversidad corporal.

En ese marco han impulsado distintas iniciativas, entre ellas, la invitación a ver cortometrajes relacionados con problemas de aceptación corporal; una exposición itinerante de estudiantes de la misma comunidad preguntando a los observadores si se sentían identificados y qué pensaban de los cuerpos diversos, de la musculatura, de la delgadez, entre otras, y una tercera que llamaron "desfile de cuerpos diversos" que consistió en vestirse de negro y portar cartulinas con frases en favor de la diversidad corporal, con el fin de que no sólo vieran sus formas, sino que se detuvieran a reflexionar sobre esas frases.



Fuente: El Mexicano

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