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Sección Pacientes

La enfermedad del beso, latente en 90% de los mexicanos adultos

Publicado el: 01 de Agosto de 2014

El microorganismo Epstein-Barr, considerado oncogénico, se trasmite por medio de la saliva, la sangre y órganos trasplantados, explica el especialista.


Infección de garganta, agrandamiento del bazo y erupción cutánea, algunos de los síntomas que se presentan.

 

La mononucleosis infecciosa, conocida como enfermedad del beso, tiene alta prevalencia en México, ya que afecta alrededor de 90 por ciento de las personas mayores de edad, que se ha infectado en algún momento de su vida con el virus que pertenece a la misma familia que el herpes, advirtió Luis Arturo Eguiza Salomón, profesor titular en la Clínica de Infectología de la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional (IPN).


Una vez que se contrae el virus, explicó, permanece en forma latente de por vida. Si analizamos serológicamente en México a 100 individuos de menos de 20 años, podremos comprobar que por lo menos 90 por ciento ya ha padecido esta enfermedad; en Estados Unidos se habla de una prevalencia de 75 por ciento en adultos jóvenes.


Explicó que la forma transmisión del virus Epstein-barr (VEB) que la causa es a través de la saliva, pero también por sangre o por órganos trasplantados de pacientes que están o estuvieron enfermos. Indicó que al igual que la variedad 8 de herpes, el VEB es considerado oncogénico.


Al dictar la conferencia Enfermedad del beso, en la Escuela Superior de Medicina del IPN, el también jefe de enseñanza de la coordinación de Pediatría en el Hospital Regional 1º de Octubre del ISSSTE, explicó que desde el punto de vista epidemiológico, el virus se caracteriza por su ubicuidad, por lo que su distribución es universal, no tiene un patrón estacional, no hay predominio en el género para padecer la enfermedad y aproximadamente 20 por ciento son portadores asintomáticos.


Manifestó que las personas que han padecido la enfermedad tienen una eliminación intermitente del virus durante toda la vida, el periodo de incubación es similar al virus de la hepatitis A, de 30 a 50 días, y la forma en que se presente depende de la edad.


En los países subdesarrollados como el nuestro, generalmente el contagio ocurre en los primeros años de vida, habitualmente antes de los 5 años, pues hay evidencias de que 50 por ciento de los niños en México menores de 5 años ya padeció esta enfermedad, claro, en forma subclínica (sin manifestaciones clínicas evidentes), en tanto que los preescolares la presentan en forma clínica, pero exclusivamente como faringitis exudativa, muy similar a la producida por estreptococo o adenovirus.


Refirió que los niños mayores de 12 años, los adolescentes y los adultos jóvenes, además de infección a nivel de la garganta, manifiestan esplenomegalia (agrandamiento del bazo) y exantema (erupción cutánea). Cuando el individuo pasa asintomático, se puede saber si ha padecido la enfermedad por la medición de anticuerpos contra el microorganismo.


Agregó que los pacientes con mononucleosis infecciosa no complicada únicamente requieren tratamiento sintomático (utilizar antinflamatorios no esteroideos para aliviar la fiebre, faringitis, cefalea y el malestar general), administrar abundantes líquidos y dieta blanda, mientras el uso de antibióticos debe limitarse al tratamiento de infecciones bacterianas.

 

                                                                     

Fuente: La Jornada

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