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Tipos de injertos óseos en odontología

Publicado el: 25 de Septiembre de 2019

Tipos de injertos óseos en odontología


La implantología oral supone, en la mayoría de los casos, el mejor tratamiento para recuperar las piezas dentales perdidas. Sin embargo, cuando existe una atrofia maxilar debida a una pérdida permanente de dentición, las dificultades en la inserción de implantes así como en la posterior rehabilitación prostodóncica, crecen notablemente, haciéndose necesaria la aplicación de técnicas quirúrgicas avanzadas que eviten el nervio dentario inferior y el seno maxilar.


Estos procedimientos que permiten aumentar y reconstruir el reborde alveolar, son los llamados injertos o sustitutos óseos.


Técnicas quirúrgicas


Las técnicas quirúrgicas de cirugía implantológica avanzada comprenden la distracción osteogénica, la dilatación ósea del reborde alveolar, reposición del nervio mentoniano, la elevación de la mucosa del seno maxilar, regeneración ósea guiada e injerto óseo.


La involución progresiva del maxilar superior se halla vinculada con factores sistémicos, mecánicos, metabólicos o inflamatorios. La pérdida de piezas dentales por traumatismos o exodoncias ocasiona un proceso de remodelación alveolar que se ve aumentado con la acción de las prótesis removibles.


Por otro lado, la presencia de cavidades de aire dentro de huesos -proceso conocido como neumatización– reduce considerablemente la cantidad de hueso disponible que, sumado a la calidad ósea ineficiente, dificulta la inserción de implantes dentales.


Se hace necesario, por tanto, que aumenten las áreas atróficas en la mandíbula para lograr el volumen ideal de hueso para que la colocación del implante obtenga un buen resultado tanto a nivel funcional como a nivel estético.


Con el paso de los años, se han desarrollado diferentes técnicas quirúrgicas para restaurar el nivel óseo requerido, reconstruyendo tridimensionalmente la cresta alveolar gracias a injertos fijados al hueso maxilar como, por ejemplo, los injertos onlay/inlay.


En los segmentos posteriores, donde la estética no es tan importante, se opta por insertar implantes gruesos y largos que aumenten el contacto entre el hueso y la superficie del implante, y soporten sobradamente las fuerzas masticatorias.


 


Injerto onlay


Consiste en una técnica quirúrgica basada en obtener un injerto en bloque extraoral o intraoral, o bien en el uso de biomateriales para su posterior colocación gracias a tornillos de osteosíntesis en la zona de la atrofia. La principal ventaja de esta técnica es que permite la corrección de defectos tanto en anchura como en altura, para la rehabilitación posterior con implantes dentales.


Aunque cada vez es más común apostar por biomateriales, sigue utilizándose en muchos casos el hueso autólogo en las intervenciones de aumento óseo por sus características no inmunogénicas y osteoinductivas. Además, los injertos autólogos onlays se relacionan con una rápida reabsorción.


En primer lugar, se realiza una incisión en la región edéntula y dos verticales mesial y distal a la horizontal para elevar el colgajo mucoperióstico y mostrar la región atrofiada. Gracias al uso de una fresa o instrumental piezoeléctrico, se dispondrá a perforar en la cortical. Tras ello, una vez obtenido el injerto, se posicionará en la zona receptora fijándolo con microtornillos.


Por su parte, los espacios vacíos se rellenan de biomaterial y se procede a cerrar la heridaquirúrgica. Después de un periodo no inferior a cuatro meses, se colocan los implantes para su rehabilitación posterior.


La hipoestesia temporal del nervio dentario o mentoniano son la principal desventaja asociada con la obtención del injerto onlay intraoral, así como mayor tiempo quirúrgico o la necesidad de anestesia general.


Injerto inlay


La técnica inlay -también llamada técnica de “sándwich”- sostiene la teoría de que, si se posiciona el hueso biomaterial o autólogo entre dos pedículos de hueso esponjoso, se consigue una rápida incorporación del injerto con una mínima reabsorción.


Generalmente, se utiliza en procedimientos reconstructivos de relleno en los que se emplean pequeños fragmentos de tejido óseo para corregir defectos de hueso alveolar con morfología predefinida y con la capacidad de envolver el material del injerto a partir de sus propias paredes óseas, y para evitar proporciones corono-implante desfavorables Los injertos de cavidad nasal o de seno maxilar se consideran inlay.


La técnica quirúrgica consiste en efectuar una incisión en la mucosa vestibular adyacente a la cresta alveolar. Se eleva el colgajo, manteniendo intacto el periostio lingual y exponiendo la superficie ósea vestibular. El fragmento craneal se eleva para lograr un espacio para el injerto óseo sin afectar al periostio lingual.


El injerto óseo se puede obtener de zonas donantes como la cresta ilíaca y se interpone entre ambos segmentos -basal y craneal-. A partir de los tres meses tras la intervención, se pueden colocar los implantes dentales.


Tipos de injertos óseos en odontología


Injerto autólogo


Son los llamados ‘autoinjertos’: los retirados de un área donante del paciente. Permiten trasplantes de células vivas, evitan la transmisión de enfermedades infectocontagiosas y no existe el rechazo inmunológico, ya que el material injertado proviene del propio individuo.


Estas características, hacen considerar a este tipo de injertos el tratamiento de referencia para las reconstrucciones óseas de la cavidad oral.


Injerto homólogo o aloinjertos


Son los realizados entre individuos de la misma especie, pero genéticamente distintos, retirados de donantes en bancos de tejidos. Los bancos de huesos permiten disponer de una cantidad ilimitada de hueso y sin la morbilidad de su extracción. Se plantea el riesgo -aunque es mínimo- de transmisión de enfermedades para los receptores de los aloinjertos.


Los aloinjertos poseen una serie de ventajas frente al autólogo: tienen una disponibilidad inmediata y la opción de conseguir diferentes tamaños, formas y cantidad adecuada, evitan la morbilidad del sitio donante y se pueden almacenar durante largos periodos de tiempo.


Injertos heterólogos o xenoinjertos


Son los injertos entre individuos de diferentes especies, en el cual sus materiales derivan de tres especies diferentes: las algas, los animales y el coral.


Se consideran libres de riesgos y su obtención es sencilla. Los más representativos son el hueso bovino desproteinizado tratado químicamente.


Materiales o injertos aloplásticos


No proceden de individuos orgánicos, siendo fabricados a través de procesos artificiales que surgen como solución para evitar posibles complicaciones generadas por los aloinjertos y los xenoinjertos.


Aquellos que contienen poros son los perfectos para alojar el desarrollo óseo. Los más comercializados son los cristales bioactivos, entre ellos el betafosfato tricálcico y la hidroxiapatita.


Los injertos óseos, sean o no biomateriales, son imprescindibles en el tratamiento rehabilitador con implantes dentales en zonas edéntulas.


 


Fuente: DVD Dental

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