Logo Portal Odontólogos
Sección Odontólogos

¿Desde cuándo existen los dentistas?

Publicado el: 03 de Agosto de 2018


 


El paleontólogo Roberto Macchiarelli descubrió hace unos años un auténtico tesoro para la ciencia. Una pieza de 7.500 años de antigüedad que no era tan importante por su antigüedad como por el secreto que guardaba. Su valor no residía en lo que tenía, sino en lo que no tenía. Aquel pequeño trozo de molar pertenecía a la colección de varias mandíbulas desenterradas en Pakistán por el equipo de la Universidad de Poitiers que Macchiarelli dirigía. Había restos de 11 incisivos y molares pertenecientes, al menos a cuatro mujeres, dos hombres y otros tres individuos cuyo sexo era imposible de determinar. Todos ellos habitaron esas tierras en el Neolítico.


A los científicos no se les escapó un detalle que pronto sería conocido por la comunidad investigadora de medio mundo. Aquellas piezas dentales estaban horadadas. Les faltaba un trozo, pero no un pedazo fragmentado al azar. Les faltaba una porción de tamaño y forma similar en todos los casos: un pequeño círculo en algunas de las paredes del hueso que sugerían que aquellos dientes habían sido taladrados.


Los estudios radiológicos confirmaron que el esmalte había invadido parte de la cavidad tras haberse practicado los taladros lo que evidenciaba que la operación sobre ellos se había realizado cuando los individuos dueños de aquellas mandíbulas aún estaban vivos. ¿Cuál sería el objetivo de las perforaciones? Parecía poco evidente que se tratara de prácticas decorativas o rituales, ya que en la mayoría de los casos las piezas intervenidas eran molares muy profundos, que no se ven habitualmente a menos que se abra en extremo la mandíbula. Algo fascinante estaba a punto de descubrirse y tendría mucho que ver con la historia de la medicina.


Y es que Macchiarelli presentó en abril de 2006 los resultados de su investigación y la explicación más plausible para tan peculiares observaciones: aquellos dientes eran la evidencia más antigua jamás descubierta de la práctica de la odontología. Nuestros antepasados que ocupaban hace 7.500 años lo que hoy conocemos por Pakistán ya tenían dentistas a su disposición. El objetivo de aquellas perforaciones no era otro que tratar de aliviar los terribles dolores molares de nuestros ancestros. La mayoría de las mandíbulas descubiertas mostraban rasgos de decadencia dental y más de una había llegado a extremos elevados de infección lo que tendría que haber supuesto un auténtico suplicio para los pacientes. Es cierto que no menor tortura parece haber sufrido un taladro de aquellas características 7.500 años antes de la invención de la novocaina y al menos 2.000 antes de que pudieran si quiera, aliviarse con un trago de licor.


 


Fuente La Razón 


 

¿Tienes alguna Pregunta/Comentario?