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Sección Odontólogos

Por qué tus pacientes no vuelven a la clínica

Publicado el: 24 de Febrero de 2017

 

7 motivos por los que tus pacientes no vuelven.

¿Tus pacientes acuden a una primera visita y no vuelves a verlos nunca más?

Eso no puede ser.

Tienes que hacer algo.

En este blog encontrarás muchísimas sugerencias que te ayudarán a fidelizar a tus pacientes pero, antes de nada, debemos intentar entender qué es lo que les ahuyenta, y cuáles son las razones por las que no consigues su lealtad.

 

 

1. ¿Tu equipo y tú os has olvidado de sonreír?

No hay nada peor que entrar en una clínica donde todo el mundo tiene caras largas, donde el personal se molesta porque les interrumpes el vídeo de YouTube o la conversación por Whatsapp o no hacen ni el esfuerzo de mirarte a los ojos.

 

Con la cantidad de competencia a la que te enfrentas hoy en día, no puedes dejar de ofrecer algo tan esencial como una sonrisa y un poco de afabilidad, tanto en recepción como durante el tratamiento.

 

 

2. ¿Les ofreces un trato poco personal?

No eres el único, pero eso no es excusa.

Hay muchos profesionales de la odontología que olvidan lo importante que es esmerarse en tratar a su paciente por su nombre.

Tu paciente NO puede sentirse como un número.

Y si eso requiere dos minutos adicionales de tu tiempo, no importa.

Piensa que aunque “pierdas” ese tiempo ahora, lo ganarás después cuando regresen.

 

 

3. ¿No les escuchas activamente?

O, en otras palabras, ¿no les demuestras empatía?

¿Intentas establecer contacto visual y entablar una conversación que les demuestre que valoras sus observaciones y preocupaciones?

¿NO?

¿Te esfuerzas en utilizar un tono de voz agradable?

¿Un lenguaje corporal que les indique que estás interesado?

¿O estás mirando a tu pantalla mientras ellos te hablan?

Aunque no te lo parezca, todo cuenta.

 

 

 

4. ¿Les ofreces poca información sobre el tratamiento al que se van a someter?

Ahí tienes una de las razones por las que ese paciente que te visita por primera vez no vuelve más.

Lo ideal sería que le hablases sin utilizar ningún tipo de tecnicismo, pero sin caer en la trampa de la condescendencia, claro está.

Explícales con detalle en qué consiste el proceso en sí, el resultado que van a conseguir y/o cómo vas a evitar que sientan dolor.

Pero eso ya lo sabes.

No olvides ponerlo en práctica, puesto que significa la diferencia entre un paciente leal y un paciente que se marcha corriendo a tu competencia.

 

 

 

 

5. ¿Recomiendas tratamientos innecesarios o que no se pueden permitir?

Ante todo es importante saber lo que necesita cada paciente (tras haberles escuchado).

A partir de la información que has recabado, intenta satisfacer esas necesidades.

Sugerir un tratamiento porque te resulta más lucrativo, no es una buena política a medio y largo plazo.

En este punto te imagino echándote las manos a la cabeza…

Ros, ¿por quién me has tomado?

Confío plenamente en tu buena praxis. Si no te preocuparan sinceramente tus pacientes, no estarías leyendo esto.

Aun así, hay obviedades que son necesarias repasar.

Porque seguro que tú no lo haces, pero tal vez conozcas a alguien que sí.

Recuerda que los pacientes se percatan enseguida de que se les está presionando, y eso nunca gusta.

La honestidad no falla. Volverán a ti.

 

 

6. ¿Eres poco transparente?

Seguimos hablando de este punto, la honestidad.

Sé honesto acerca de quién eres como profesional, cómo has obtenido tus cualificaciones y cuáles son tus objetivos.

Nunca adulteres tus habilidades.

Sé transparente también con el tratamiento que sugieres, los motivos por los que lo sugieres, el proceso y el coste (este punto corre por cuenta de tu personal).

La verdad fideliza.

 

 

 

 

7. ¿Tu clínica deja algo o mucho que desear?

¿Les ofreces un espacio frío, poco acogedor, donde les resulta imposible olvidar los nervios que les están asediando en ese momento?

¿No has acondicionado una zona exclusiva y segura para niños, en la que puedan jugar sin molestar a los otros pacientes?

¿Se nota el cansancio o incluso la dejadez en tu clínica?

No te lo puedes permitir.

 

 

Y después de todo esto… ¿qué tal? ¿Has pasado el examen?

¿En qué aspectos podrías mejorar?

En cuanto los tengas identificados, debes rectificarlos inmediatamente.

Y cuando estén rectificados, verás cómo ese paciente que se despidió para nunca volver, se convertirá en un paciente para siempre.

 

 

Fuente: Brand and Health

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