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Crean microarreglo para detectar 280 patógenos

Publicado el: 24 de Septiembre de 2016

 

La UNAM cuenta con el primer microarreglo en México hecho a la medida. Se trata de un dispositivo en el que están inmovilizadas 38 mil sondas especie determinadas para detectar 280 patógenos, entre ellos virus, bacterias, hongos, microalgas, dinoflagelados (productores de toxinas) y genes asociados a la resistencia a antibióticos en bacterias Gram-negativas y Gram-positivas.

 

El sistema (construido por la empresa Affymetrix) utiliza ADN que se obtiene de muestras del ambiente como agua, aire, suelo, alimentos o superficies inertes.

 

 

 

Identificación en el ADN

El Laboratorio de Estudios Ecogenómicos de la Unidad de Biología de Conservación que coordina Xavier Chiappa de la Unidad Académica de Ciencias y Tecnología de la UNAM en Yucatán diseñó este mecanismo basado en tecnología de ADN para la detección oportuna de agentes que pueden causar enfermedades respiratorias, diarreicas, infecciones nosocomiales e intoxicaciones por consumo de productos del mar contaminados durante los eventos de florecimientos algales nocivos en la zona costera del estado; sin embargo, éste puede ser usado en cualquier parte del país.

 

Sustentados en el principio de que el ADN es una molécula universal presente en todos los seres vivos, con las tecnologías actuales es posible identificar un organismo a partir de un segmento de dicha molécula.

 

Entre otras, la técnica de microarreglos es ampliamente utilizada en el mundo por su sensibilidad y por la importante cantidad de información que puede ser analizada en cada microchip (hasta seis millones de sondas en un centímetro cuadrado).

 

El dispositivo está formado por un conjunto de sondas de genes –diseñadas por la empresa Bibliotecas Genómicas– que se encuentran inmovilizadas sobre una pequeña superficie. Si en el ADN que se vierte en ella hay ADN complementario a alguna de las sondas inmovilizadas, éstas se unirán por su afinidad específica. Dado que las moléculas están marcadas, emiten luz al ser excitadas por el equipo lector, dando como resultado una imagen con puntos luminosos donde hubo hibridación de ADN y donde se detecta la presencia de los genes en estudio.

 

 

Algoritmo computacional

 

Con un algoritmo computacional, esa imagen de puntos luminosos, es decir, la información de la ubicación de los patógenos en el arreglo, permite generar una tabla con los patógenos detectados.

 

Los micoarreglos se usan para obtener patrones de expresión de genes o de sus funciones observadas como mapas que reflejan el orden y la lógica del programa genético en caso de algún padecimiento, y también se utilizan con frecuencia en genotipificación, es decir, la identificación de genes especie específicos, como en el caso del universitario.

 

En el mercado internacional hay algunos diseñados para diversos temas, en particular para problemas de salud, sobre todo en el campo del cáncer y enfermedades metabólicas; sin embargo, no existía una opción con perfil nacional que atendiera a los agentes que coexisten en México, por lo que este microarreglo representa una posibilidad novedosa para detectar de manera oportuna riesgos a la salud, generando información relevante en torno a la protección y manejo ambiental.

 

Ahora que ya se cuenta con el microarreglo se analizarán muestras ambientales de la zona costera, reservas naturales, lugares recreativos, plantas de tratamiento de aguas y ambientes hospitalarios.

 

El proyecto, del que es responsable Leticia Arena, ha sido financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, mediante la convocatoria Problemas Nacionales 2013.

 

 

 

LOS MICROORGANISMOS

 

Entre los patógenos que puede detectar se encuentran:

En los alimentos o en el aire: Escherichia coli, Mycobacterium tuberculosis y Cronobacter sakazakii.

En el agua: Helicobacter pylori, Vibrio cholerae, Salmonella typhi y paratyphi, Enterobacter spp., Clamydia trachomatis, Entamoeba spp., Taenia sp., Rotavirus y Enterovirus vermicularis.

 

En el agua marina y salobre: Vibrio cholerae y V. mimicus, Nitzschia longissima y Cylindrotheca closterium.

 

 

 

 

 

Fuente: Gaceta UNAM

 

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