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20 preguntas sobre el arte de aprender a emprender

Publicado el: 16 de Febrero de 2016

 

aprender a emprender

“Tu mente debe ser lo suficientemente estratégica como para transformar el fracaso en tu siguiente escalón.”

 

 

Aprender a emprender es, sencillamente, recordar que el proceso en sí implica altibajos, que no siempre las grandes ideas implican grandes ejecuciones o grandes aterrizajes.

 

 

En este artículo nos haremos preguntas sobre lo más seguro, certero, probable y confrontativo de comprender en el emprendimiento.

 

 

Lo más seguro que tiene un emprendedor es un camino lleno de aprendizajes, por no decir caídas, que le recordarán constantemente que hay algo que se puede mejorar o que no se está haciendo bien, porque el que hoy en día es el mejor, lo es porque se ha pulido como diamante y antes no brillaba tanto. Y es que en muchas ocasiones las principales problemáticas se presentan más con él mismo, con sus habilidades, conocimientos y formas de ser y hacer en su negocio. Porque más de la mitad de los problemas que surgen en el emprendimiento tienen su causa raíz no en el negocio en sí, sino en quien lo ejecuta.

 

 

A veces pareciera que ciertos temas del negocio son recordatorios de algo que los emprendedores deben resolver y que afecta no sólo al emprendimiento, sino a diversas áreas de su vida, como auto liderarse, organizarse, liderar a otros, saber delegar, establecer planes y ejecutarlos, ser disciplinado y constante, consciente y humilde, para reconocer que está en un proceso de aprendizaje rumbo al éxito.

 

 

Preguntas:

 

1. ¿Qué te está recordando tu negocio sobre tu forma de ser y hacer?

 

2. ¿Cuáles son las fallas que se repiten en tu negocio o tu vida?

 

3. ¿Qué tema se ha vuelto recurrente?

 

4. ¿Cómo resolverlo?

 

 

Porque no cabe duda que lo más certero que tiene un emprendedor son sus ganas: ganas de hacer dinero, ganas de hacer un producto o servicio que considera valioso, ganas de demostrarle a el mundo (pero sobre todo a sí mismo, y eso lo sabe, siempre lo sabe) que ¡sí se puede!, que ese camino de aprendizaje lo sabrá ejecutar.

 

 

Preguntas:

 

5. ¿Dónde están tus ganas?

 

6. ¿Te bastan tus ganas para concretarlo?

 

7. ¿Es fácil que pierdas el entusiasmo en el proceso?

 

8. ¿En qué estás depositando tus ganas, en lo que crees que obtendrás económicamente, en el proceso en sí, en los significados de tu emprendimiento?

 

 

Lo más probable es que más del 70% de los que comiencen, en menos de 6 años se estará dedicando a otra cosa… por falta de planeación, por no saber cómo ejecutarlo, por respaldo financiero para llevarlo a cabo, por falta de clientes y/o no saber vender lo que repercute en ingresos personales, o por problemas con socios. (Estos son los 5 puntos más comunes.)

 

 

Preguntas:

 

9. ¿Qué crees que te esté perjudicando?

 

10. ¿Qué te sobra o que te hace falta?

 

11. ¿Qué tanto pides ayuda, qué te detiene o ha detenido a que pidas apoyos o ayuda?

 

12. ¿Cuáles son los criterios que has tomado para saber con quién asociarte?

 

 

Lo más triste es que las grandes ideas no siempre hacen grandes negocios (y eso, muchos emprendedores, no lo saben o no quieren darse cuenta), creencia que sigue habitando los corazones de los emprendedores, cuya principal característica es la creatividad (pero que en ocasiones carecen de formas de aterrizar esas grandes ideas).

 

 

Preguntas:

 

13. ¿Qué de tu idea es lo comercializable?

 

14. ¿Qué tanto se valoran económicamente ideas como las tuyas en el mercado?

 

15. ¿Cómo el producto en sí mismo garantiza tus ventas?

 

16. ¿Qué es lo verdaderamente diferenciador de tu idea que le da más de tres beneficios únicos a tu comprador?

 

 

Lo más revelador y confrontador, para muchos creativos, es ver cómo muchos productos y servicios sencillamente “buenos” e incluso “mediocres” permanecen en el mercado por haber tenido gran constancia y fuerza en la ejecución del negocio, más allá de los que ofrecen como propuesta única de venta a los clientes o diferenciadores.

 

17. ¿Cómo tu producto tendrá el respaldo del público?

 

18. ¿Qué estrategias puedes llevar a cabo para conseguirlo?

 

19. ¿Qué es lo que quieres, hacer verdaderamente un producto único o un gran negocio?

 

20. ¿Cuál es tu verdadero móvil, o motivador como emprendedor, hacer dinero, ser visionario, ejecutar mejores procesos, dar productos “sólo cumplidores” u ofrecer lo que nadie ha ofrecido antes?

 

 

Porque, al final del día, al primero que le debes cumplir es a ti mismo, y no siempre las grandes ideas implican grandes ejecuciones o grandes aterrizajes. Quizá lo más importante es establecer grandes comercializaciones con lo que hagas, así sea un sacapuntas o el lápiz que nunca pierde la punta.

 

 

Pero ten cuidado, porque el más crítico de su producto y servicio debe ser uno mismo. Ya que lo más fácil y común entre los emprendedores es pensar que su producto será exitoso, lo que en ocasiones detiene la autocrítica que construye la grandeza. Más allá del hecho de si hacemos o no los mejores productos o servicios, o los más innovadores.

 

 

Aprender a emprender es sencillamente recordar que el proceso en sí implica altibajos. Idea que detonó mi frase:

 

 

“Tu mente debe ser lo suficientemente estratégica como para transformar el fracaso en tu siguiente escalón.”

 

 

 

 

Fuente: Forbes

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