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Usos de Toxina Botulínica y Ácido Hialurónico en Odontología

Publicado el: 30 de Octubre de 2015

 

Sin lugar a dudas la estética ha ganado un lugar preponderante en nuestra sociedad. El odontólogo responsable de devolver la sonrisa a sus pacientes ha quedado involucrado directamente en la responsabilidad de satisfacer esa necesidad.

 

Una vez más la odontología tiene en sus manos nuevas herramientas para ampliar el espectro de acción.

 

La toxina botulínica y el ácido hialurónico son sustancias habitualmente asociadas a sus efectos estéticos, aunque éstas tienen además aplicaciones terapéuticas muy interesantes a la hora de plantear un plan de tratamiento odontológico.

 

 

Ácido Hialurónico

 

El ácido hialurónico es un polímero natural, es un grupo de polisacáridos presentes en el tejido conjuntivo de seres vertebrados llamado glicosaminoglicanos. Se puede encontrar en el cuerpo humano en el tejido conjuntivo, en el líquido sinovial en la piel y en el humor acuoso y vítreo.

 

También puede encontrarse en los pulmones, cerebro y músculos, en menor concentración en el hígado y plasma sanguíneo. (Fraser et al., 1997; Demarosi et al., 2007; Noble et al., 2011; Liu et al., 2011).

 

La aplicación de este producto brinda relleno e hidratación a los tejidos. Sirve para tratar cicatrices atróficas, pequeños defectos cutáneos y mejora el contorno facial. Es una sustancia ideal porque con una mínima aplicación tiene un resultado duradero.

 

El material es orgánico y totalmente reabsorbible. El efecto es inmediato, su duración media de 6 meses (Junkis Hopkins 2010).

 

 

Aplicaciones en Odontología:

 

- Relleno de labios

- Relleno de surco nasogeniano

- Relleno surco mentoniano

- Aumento de volumen de labios

- Relleno de cicatrices

- Relleno arrugas peribucales

- Reposición de comisuras

- Relleno de papilas

- Aumento de volumen del margen gingival

 

Complementa muchas veces tratamientos de ortodoncia donde no se logra obtener un cierre adecuado de labios, o de rehabilitación oral cuando a pesar de haber logrado una función dentaria correcta el marco de la sonrisa no acompaña con la armonía adecuada.

La implantología y la periodoncia también consideran útiles estas sustancias como complemento de tratamiento.

 

Efectos Colaterales

 

Las complicaciones del uso de rellenos a base de ácido hialurónico pueden ocurrir por falta de experiencia, técnica incorrecta o por el propio producto.

 

Los efectos colaterales pueden dividirse en precoces o tardíos.

 

Efectos Colaterales Precoces

 

Eritema o edema: generalmente es una respuesta inmediata y ocurre por la respuesta a la injuria y por las propiedades hidrofílicas del producto, por la densidad del producto o por la colocación en un plano incorrecto de la piel.

 

Equimosis: ocurre por la perforación de pequeños vasos en el lugar de la aplicación. Habrá riesgo de mayor sangrado si hubiera perforación de vasos más profundos.

 

Necrosis: Es una rara complicación pero existen casos que ocurren por colocación accidental en arteria.

Hay casos registrados con la aplicación de ácido hialurónico en zona de glabela y región nasolabial.

 

Infección: no es un efecto adverso muy común pero, puede ocurrir por realizar una técnica inadecuada. Puede ser originada por bacterias o virus.

 

Existe un caso de infección relatado donde el producto o el lugar de aplicación estaba contaminado con mycobacterium chelanae (Rousso Pitman 2010).

 

Nódulos: se observa generalmente en plazos cortos o medios, aparecen pápulas blanquecinas. Ocurre la mayoría de las veces por mala técnica de aplicación. La piel puede adquirir un color azulado. En general la remisión es espontánea.

 

Efectos Colaterales Tardíos

 

Granuloma: es de muy baja incidencia y ocurre entre 6 y 24 meses después de la aplicación. Para el tratamiento puede utilizarse hialuronidasa en una concentración de 50U /ml.

Si no remite la indicación es su remoción quirúrgica.

 

Reacciones alérgicas: la incidencia de aparición alérgica es en el 0,1%. La aparición puede ser entre 3 y 7 días después, clínicamente aparece edema eritema, hiperemia en el trayecto de la aplicación.

 

 

 

Toxina Botulínica

 

La toxina botulínica es conocida en medicina desde el año 1973 en primates. A finales de la década de 1970 fue introducida como agente terapéutico para el tratamiento de estrabismo. Desde entonces las aplicaciones terapéuticas se han ampliado en diferentes campos.

 

Oftalmología: donde lo utilizan en casos de blefaroespasmo asociado a distonía facial. Esta es una terapia que tiene 90% de éxito.

 

Estética: es extremadamente eficaz en la combinación de otras modalidades estéticas, como relleno dérmico, láser, peeling y cirugía.

 

Hiperhidrosis: la hiperhidrosis principalmente en axilas, palmas, pies y rostro, es una de las afecciones más comunes tratadas con toxina botulínica. Reduce eficazmente la sudoración sin grandes efectos colaterales y mejora la calidad de vida.

 

Dolor de cabeza: la toxina botulínica ha sido estudiada ampliamente para los casos de dolor de cabeza y jaquecas. Los dolores no desaparecen pero la duración y la frecuencia disminuyen considerablemente.

 

Urología: otra indicación de la toxina botulínica es la vejiga hiperactiva, que afecta aproximadamente al 16% de hombres y 17% de mujeres en los Estados Unidos. Mejora considerablemente disminuyendo la actividad del músculo detrusor neurogénico reduciendo la incontinencia. También son consideradas como terapia eficaz contra BPH hiperplasia benigna de próstata, sin ningún efecto colateral sistémico.

 

En el área médica es conocida por el tratamiento eficaz para eliminar la expresión del envejecimiento.

 

Es una proteína, derivada de la bacteria Clostridium Botulinum. Su acción consiste en bloquear las terminaciones nerviosas, impide la liberación de acetilcolina y de esa forma la contracción muscular. El músculo relaja porque sufre una denervación. El efecto tarda de 2 a 4 días en aparecer alcanzando su máxima expresión a los 15 días de aplicación. Esta acción es reversible, su efecto dura de 3 a 6 meses

 

Los estudios demuestran que la toxina botulínica tipo A tiene posibilidad de uso terapéutico en Odontología en áreas relacionadas a la cavidad oral y rostro. La mayoría de los estudios demuestran que en su mayoría los efectos son beneficiosos.

 

El odontólogo posee los conocimientos sobre estructuras de cabeza y cuello por que debe tratar patologías del rostro y cavidad oral en forma conservadora y conocer la utilización de la toxina botulínica.

 

Los procedimientos cosméticos son facultativos mejorando los resultados finales de los tratamientos, pero los terapéuticos son necesarios de aplicar, caso contrario se incurre en la omisión de la preservación del sistema estomatognático.

 

Aplicaciones en Odontología:

 

- Sonrisa gingival

- Bruxismo

- Sialorrea

- Asimetría facial

- Elevación de comisuras

- Dolor orofacial

- Arrugas peribucal

 

El tercio medio e inferior del rostro presentan importante número de músculos. Se debe conocer profundamente la anatomía y aplicar dosis bajas. Planear perfectamente la ejecución y en pequeños pasos. Los puntos puede que estén asimétricos para la corrección de sonrisa gingival asociado a la acción de la toxina botulínica (Sucupira Abramovitz 2012 Tamur 2010).

 

Conclusión:

 

Los resultados estéticos y terapéuticos que se obtienen con la aplicación de toxina botulínica y ácido hialurónico en el rostro, son beneficiosos para múltiples especialidades en odontología.

 

Su uso requiere entrenamiento adecuado, y conociendo su alcance debe ser considerado en el plan de tratamiento. Existe actualmente una vasta bibliografía que avala los resultados.

 

 

 

Fuente: Red Dental

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