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Inflamación de encías: más allá de la Salud Dental

Publicado el: 14 de Mayo de 2015

 

Los expertos advierten de que la periodontitis comparte factores de riesgo con las enfermedades cardiovasculares

 

¿Quién no acudiría al médico con una herida infectada de unos 20 centímetros en el brazo o la pierna? Sin embargo, ¿cuántos irían al dentista ante un sangrado habitual de encías? Una persona con periodontitis o inflamación de encías tiene una herida infectada de entre 24 y 40 centímetros de superficie. Bajo esta encía se encuentran millones de bacterias patógenas en contacto con la raíz del diente y la cara interna de la encía. Esto provoca sangrado, mal aliento, movilidad de los dientes e incluso pérdida de los mismos.

 

Pero además, la presencia de esta enfermedad crónica puede tener importantes consecuencias sobre el resto del organismo. Y es que, según explicó el cardiólogo Valentín Fuster durante su ponencia en el Congreso de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) aunque aún no se sabe en qué cuantía, lo cierto es que las infecciones orales repercuten en la salud cardiovascular. Por ello, para el director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares y director del Hospital Monte Sinaí de Nueva York está claro que modificar factores de riesgo cardiacos como la hipertensión arterial, la obesidad, la diabetes, el sedentarismo o el tabaquismo, modifica también los factores de riesgo para sufrir una periodontitis.

 

Las bacterias que infectan las encías producen una situación de inflamación general en todo el cuerpo, denominada inflamación sistémica, que las investigaciones determinan a través de la medición de la proteína C-reactiva (PCR) en la sangre, ya que los niveles elevados de esta proteína suponen un riesgo elevado de enfermedades cardiovasculares. Los últimos datos, afirma el doctor Juan Blanco, presidente de la SEPA, señalan que los niveles de PCR en los pacientes con periodontitis están normalmente elevados, por lo que el tratamiento de las encías podría reducir la cantidad de esta proteína en pacientes con periodontitis. "Una boca sana es mucho más que unos dientes sanos: es parte inseparable de la salud general", apuntó el odontólogo.

 

Así, se ha certificado que la utilización de una terapia periodontal intensiva tiene efectos vasodilatadores, modificando positivamente el trastorno endotelial característico de los procesos periodontales más severos. Fuster se refirió en concreto a los estudios que indican que la administración de fármacos contra el colesterol reduce la inflamación bucal y mejora la enfermedad periodontal.

 

La inflamación sistémica que puede provocar una infección de la encía puede jugar también un papel determinante en el control del metabolismo en los pacientes diabéticos. "No sólo la enfermedad periodontal es más frecuente en los diabéticos mal controlados, sino que también se ha comprobado que el adecuado control de la inflamación de las encías contribuye a controlar mejor la diabetes", apostilló el doctor Blanco. Asimismo, se ha detectado una posible relación entre obesidad y enfermedades periodontales confirmando el efecto inflamatorio sistémico que provocan estas infecciones dentales.

 

Las enfermedades periodontales son causadas por la acumulación de bacterias por una falta de higiene o una higiene inadecuada. Cuando la encía se inflama se da el primer estadio, la gingivitis, si ésta no se trata, su evolución habitual es la periodontitis, que destruye el hueso que sujeta las piezas dentarias. Aunque las bacterias son imprescindibles para que se desarrollen estas patologías hay una serie de factores de riesgo, como el tabaco o la diabetes que condicionan la respuesta de la persona a la infección. De este modo, la periodontitis no se hereda pero la genética actúa como un factor de susceptibilidad. Este aspecto influye especialmente en la periodontitis agresiva o de evolución rápida que padece 1 de cada 10 pacientes y que provoca la pérdida de dientes en personas menores de 40 años.

 

Amigos y enemigos de tus dientes

 

Los alimentos que ingerimos también influyen en tu salud bucodental, según advierten los especialistas de Clínicas Vital Dent.

 

Aliados de tu salud bucodental

 

Minerales y proteínas ayudan a mantener unos dientes fuertes y sanos. Huevos, pescado, carne y verduras forman una capa protectora en el esmalte y neutralizan los ácidos de la placa bacteriana, evitando las caries. Algo similar ocurre con los alimentos ricos en fibra.

 

Los ácidos grasos como el omega 3 son importantes para el desarrollo dentario y lograr una correcta asimilación del calcio.

 

Los lácteos proveen el calcio para fortalecer las piezas.

 

La vitamina C es beneficiosa para la formación y el colágeno.

 

El queso curado aumenta el flujo salival y contiene calcio, fosfatos y caseína, una proteína láctea que protege contra la desmineralización.

 

Los alimentos de masticación más larga ayudan a las encías.

 

Pueden jugarte malas pasadas...

 

El azúcar provoca acumulación de placa bacteriana que ataca al esmalte fomentando las caries. Lo mismo sucede con el almidón.

Las sustancias colorantes de algunos alimentos y bebidas son enemigos de la blancura dental. Asimismo, las bebidas gaseosas pueden favorecer la erosión dentaria por el ácido carbónico.

Los alimentos que se pegan a los dientes (golosinas, caramelos, patatas fritas o galletas) aumentan el riesgo de caries.

Los ácidos de alimentos como batidos y zumos desgastan el esmalte.

Cuantas más veces se coma a lo largo del día mayor es el riesgo de caries

 

Fuente: Bienestar 

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