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Últimos avances en tumores Odontogénicos: Descompresión

Publicado el: 30 de Abril de 2015

 

El campo de los tumores odontogénicos es, como la mayor parte de los grupos de patologías, mucho más denso y profundo que lo que su nombre podría indicar. Dentro de este grupo, los tumores odontogénicos hay distintas entidades, y dentro de cada entidad hay distintas variedades.

 

A veces (no siempre) los comportamientos y actitudes ante distintas variedades dentro de la misma entidad son radicalmente distintos. A veces ocurre lo contrario, el enfoque terapéutico es similar en todas las variedades o incluso entre distintas entidades.

 

Los tumores odontogénicos son patologías que sólo son vistas, de forma habitual, dado el entorno dónde aparecen, por el dentistas y por el cirujano maxilofacial. Esto hace que su estudio y manejo esté especialmente ligado a la actividad de ambas profesiones.

 

De igual forma, la actualización, por pequeña que sea, en el conocimiento o manejo de cualquiera de las entidades agrupadas dentro de los tumores odontogénicos reviste una gran importancia, como la que presentamos en este post.

 

Clásicamente los tratamientos aplicados a las distintas formas de tumores odontogénicos han arrancado en la enucleación como el enfoque menos agresivo, llegando a la reacción radical (en el caso de los tumores odontogénicos malignos).

 

Dentro de los tumores odontogénicos benignos, uno de los más frecuentes es el ameloblastoma. Su capacidad de crecimiento y recidiva le ha valido que se reconozca, en los libros de texto, como un tumor odontogénico benigno pero de malignidad local. De hecho, en su crecimiento, infiltra el hueso al menos 5 mm. más de lo que indica la radiografía.

 

Sin embargo, no todas las variedades de ameloblastoma, por fortuna, presentan este comportamiento. El ameloblastoma uniquístico presenta una tasa de recidiva sensiblemente menor, lo cual permite aplicar extirpaciones menos agresivas que las realizadas en otros tipos de ameloblastoma.

 

Esto tiene gran importancia en las secuelas que se pueden dejar en el paciente. En la imagen que presentamos, que corresponde a un ameloblastoma uniquístico en un paciente varón de 12 años, las secuelas a las que se habría de hacer frente en el caso de realizar una enucleación o una extirpación con márgenes (al menos un centímetro, incluyendo la extracción de los dientes en ese margen) de seguridad, son totalmente distintas, si bien todas ellas importantes.

 

En los últimos meses han aparecido publicaciones (Parks y cols, Xavier y cols) en los que se ha aplicado una técnica reservada tradicionalmente al tratamiento quístico (y una de las más conservadoras dentro de éstas), como es la descompresión.

 

Según esta técnica, se realizaría (y se mantendría) una comunicación entre el interior de la cavidad patológica y la boca, de tal forma que el tamaño de aquélla se redujera. Una vez que el tamaño fuera aceptable, podría eliminarse de forma mucho menos traumática, dejando unas secuelas mínimas.

 

Hasta el momento sólo se han publicado dos artículos que abordan este tema, pero el avance, y sobro todo la reducción de las secuelas en este tipo de intervenciones puede ser tan importante, que merece la pena seguirles la pista.

 

Fuente: Espidident

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