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El hombre que devolvió la sonrisa a la humanidad

Publicado el: 12 de Enero de 2015

 

El descubrimiento accidental de la osteointegración a comienzos de la década de 1950 convirtió al cirujano ortopédico e investigador sueco Per-Ingvar Brånemark en el padre de la implantología dental.

 

El profesor Brånemark, fallecido a los 85 años de un ataque al corazón el 20 de diciembre pasado en Gotemburgo (Suecia), descubrió y desarrolló el principio de la osteointegración en 1952, un hito en la odontología moderna que ha mejorado sustancialmente la vida de millones de personas en todo el mundo.

 

La aparición de los implantes dentales cambió radicalmente el campo de la odontología para millones de personas mayores que hasta entonces tenían que usar dentaduras falsas que no ajustaban bien y muchas veces dolían, sólo podían comer alimentos blandos y corrían el riesgo de que se les salieran de la boca cuando estornudaban. El campo de la Implantología evolucionaría después en una especialidad de la odonología estrechamente vinculada la estética facial y dental.

 

Brånemark comenzó su carrera como investigador estudiando el papel que juega el flujo sanguíneo en la cicatrización ósea. Para estudiar el proceso de curación, el investigador y su equipo colocaron en 1952 dispositivos ópticos protegidos con titanio en las extremidades inferiores de conejos. Una vez terminada la investigación, cuando fueron a retirar los dispositivos, descubrieron para su sorpresa que el titanio se había fundido con el hueso y no podía eliminarse.

 

El Dr. Brånemark denominó a este proceso "oseointegración", y sus investigaciones tomaron una nueva dirección al reparar en que si el cuerpo podía tolerar la presencia de titanio a largo plazo, este metal podría ser utilizado para anclar dientes artificiales.

 

El primer paso de Brånemark fue realizar un largo período de pruebas para comprobar la seguridad de los implantes dentales. Brånemark reclutó a 20 estudiantes que trabajan en su laboratorio, a los que se les colocaron instrumentos de titanio en los brazos para asegurarse de que no fuera rechazado por el organismo.

 

"Todos los varones del laboratorio fueron voluntarios, incluyendo mi hermano mayor", explicó el Dr. Tomas Albrektsson, uno de los colegas del Dr. Brånemark en la Universidad de Gotemburgo. "Todos tienen todavía una buena cicatriz en el brazo. Yo soy el único que me escapé, arguyendo que me necesitaban en el grupo de control".

 

Sin embargo, convencer a la clase médica y dental de que el titanio podía integrarse en el cuerpo fue una labor larga y ardua, incluso después de años de pruebas. La teoría convencional de la época era que la introducción de cualquier material extraño causaba inevitablemente inflamación y, finalmente, el rechazo del organismo.

 

Es más, los intentos previos de colocar implantes dentales utilizando dispositivos mecánicos para fijarlos no sólo habían fracasado estrepitosamente, sino que dejaron a muchos pacientes con graves dolores.

 

Las solicitudes de becas del Dr. Brånemark para estudiar implantes anclados en el tejido óseo fueron rechadazas durante años. Finalmente, los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos financiaron el proyecto y, más tarde en la década de 1970, la Junta Nacional de Salud de Suecia aprobó los implantes Brånemark.

 

Así, el descubrimiento de que el hueso se fusiona con el titanio mediante la osteointegración llevó al reemplazo permanente de piezas dentales, que es la base de la implantología oral moderna.

 

El primer paciente


El primer paciente a quien el Dr. Brånemark colocó un implante dental de titanio, a mediados de la década de 1960, fue Gosta Larsson, un hombre con paladar hendido, deformidades de la mandíbula y edéntulo en la mandíbula inferior. La colocación de cuatro implantes de titanio permitió a Larsson utilizar prótesis hasta su muerte, cuatro décadas después.

 

Aún así, la innovación del Dr. Brånemark no fue bien recibida. Después de que diera una conferencia sobre implantes en 1969, un alto miembro de la Academia Sueca de la Odontología se refirió a un artículo sobre la investigación de Brånemark publicado en "Reader's Digest" (Selecciones) diciendo: "Yo no confío en las personas que publican en Reader's Digest".

 

Como el académico era conocido en Suecia por recomendar una marca de palillos de dientes, el Dr. Brånemark le respondió inmediatamente diciendo: "Y yo no confío en las personas que se anuncian en la parte posterior de las cajas de palillos de dientes".

Un momento importante en la implantología tuvo lugar en 1982 durante una reunión profesional en Toronto, donde el Dr. Brånemark explicó el principio de la osteointegración y ganó un amplio reconocimiento por sus materiales y métodos. Desde entonces, millones de personas de todo el mundo han podido prescindir de las prótesis gracias a su investigación.

 

La compañía sueca Nobel Biocare fabrica y distribuye el sistema de implantes dentales del Dr. Brånemark. El investigador trabajó también durante mucho tiempo en Brasil, donde varias instituciones llevan su nombre. En 2011, conjuntamente con un grupo liderado por Fabio Giannini, lanzó un nuevo sistema llamado P-I Brånemark, que actualmente distribuye Zimmer Dental.

 

Desde su descubrimiento, los implantes de titanio se han extendido mucho más allá de la odontología, y la osteointegración se utiliza desde hace años en medicina, especialmente en ortopedia, y veterinaria.

 

El Dr. Brånemark, por ejemplo, desarrolló en implante de titanio para personas con amplias lesiones en la cara y para quienes necesitan audífonos externos. Una de las primeras pacientes de Brånemark fue una niña de 15 años de edad, cuya madre había tomado talidomida y como consecuencia tenía problemas de audición. La niña no podía hablar bien hasta que el Dr. Brånemark le colocó un implante de titanio detrás de la oreja al que le ajustó un nuevo tipo de audífono.

 

El investigador fue galardonado con la medalla de la Academia Sueca de Ingeniería por sus innovaciónes técnicas, el Premio Soderberg de la Sociedad Sueca de Medicina y el Premio al Inventor Europeo por su carrera, además de recibir muchos otros honores y títulos honoríficos.

 

Fuente: Dental Tribune

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