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Células madre mesenquimales para reparar hueso y cartílago

Publicado el: 21 de Agosto de 2014

A una temperatura de 196 grados centígrados bajo cero comenzaron a almacenarse en México muestras de células madre extraídas de dientes de leche, útiles para realizar tratamientos de reparación de hueso y cartílago. El laboratorio mexicano Dentcell, filial del Banco de Cordón Umbilical (BCU), es el primer banco privado de criopreservación que resguarda en el país este tipo de células madre, conocidas como mesenquimales, que tienen la posibilidad de formar nuevos tejidos óseos y musculares, afirma laDoctora Diana Pier, Maestra en Ciencias y directora Médica del Banco de Cordón Umbilical (BCU).

 

Desde el año 2010 ya se realizan en México en protocolos de investigación que usan células mesenquimales para intentar la reconstrucción de hueso destruido por accidentes o por enfermedades.

 

La primera aplicación de este tipo en el país fue realizada en el Hospital Juárez de México para la reconstrucción del maxilar de un joven que perdió ese hueso por una enfermedad degenerativa. Posteriormente se han realizado diferentes intervenciones en el Hospital General y otros centros médicos del país.

 

El almacenamiento de los tejidos en México que realiza Dentcell usa la infraestructura que ha construido desde hace 15 años BCU y las certificaciones de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), que pertenece a la Secretaría de Salud de México y es reconocida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como Autoridad Reguladora de Referencia Continental. Y desde 2004 cuenta con presencia en Mérida.

 

Técnicamente el procedimiento para la obtención de células mesenquimales comienza desde la extracción del diente de leche en el menor. La pieza debe ser retirada por un dentista antes de que se caiga, para recuperar la totalidad de la pulpa y no debe ser enjuagada sino colocada en una solución antiséptica y refrigerada para ayudar a que se obtenga la mayor cantidad de tejido viable o vivo.

 

Mediante un equipo de logística que mantiene frío todo el tiempo al diente de leche, se lleva la muestra al laboratorio de Dentcell donde se realiza un procedimiento que recupera tanto tejido viable como sea posible y cultiva el tejido para obtener las células mesenquimales. En México este procedimiento ha permitido cultivar entre 2 millones y 3 millones de células aprovechables de un solo diente, que a su vez pueden volver a ser cultivadas para obtener una mayor cantidad de células.

 

Estas células pueden estar a baja temperatura muchos años, y estar disponibles rápidamente en caso de que se las requiera, sin perder su potencial biológico.

 

Estas células son diferentes de las células de cordón umbilical porque aquellas se utilizan principalmente para atender padecimientos de la sangre, mientras que las células madre mesenquimales son muy útiles en la formación de hueso, ligamento y músculo. Existen otras líneas de investigación sobre sus posibles usos en el futuro, pero de nada sirven esos estudios si no se cuenta con lo principal para trabajar, que son las propias células del paciente que las requiere.

 

Dos características más que distinguen a las células mesenquimales son su alta capacidad para ser multiplicadas y el que permiten ser usadas en familiares que sean biológicamente compatibles. Esto significa que se pueden tomar algunas células de los 2 ó 3 millones que están almacenadas en criopreservación, utilizar algunas para aliviar el hueso o cartílago del paciente y el resto reproducirlo para volver a tener almacenadas de 2 a 3 millones de células útiles.

 

A partir de la primera semana de que se colectó la muestra o diente de leche es posible saber con certeza si se obtuvieron o no células mesenquimales de un diente y la posibilidad de disponer de esas células en el momento que se requieran sin permisos de importación y exportación.

 

Con las células extraídas de la pulpa de un diente de leche se puede mejorar la unión del hueso tras una fractura; se puede regenerar el paladar a niños con paladar hendido sin tantas secuelas. Ya existen trabajos sobre formación de maxilar y de dientes, y en atletas lesionados se les ha regenerado tejido de la rodilla. En el futuro se esperan más avances en el uso de estas células en la regeneración de córnea y otros tejidos. Se están abriendo muchos campos de investigación con estas células mesenquimales.


Fuente: Crónica

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